Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 5 de septiembre de 2017

Creí la paz.



Tantas veces creí que la paz había llegado
Cuando la paz estaba aún muy lejos-
Como los náufragos -creen avistar la tierra-
En el medio del mar-

Y ceden en su empeño -solo para probar
Tan desesperadamente como yo-
Cuántas costas ficticias hay-
Antes de llegar al puerto.


Emily Dickinson

Poema 739



En su tesis doctoral, Miriam Moreno, sobre la vida y el arte del pintor Ramón Gaya, recoge la siguiente anécdota:
En su exilio francés, cerca de Perpiñán, en el campo de refugiados de Saint-Cyprien, en unas terribles condiciones y azotados por un constante viento, devorador de sesos (en expresión de Andrés Trapiello en Días y Noches, Espasa Calpe, 2000) el pintor utilizó el lienzo “La Paz”,  que había sido encargado semanas antes por el Gobierno de la República, como aislante contra la humedad. Al salir del campo Gaya dejó el cuadro, por si fuera de utilidad para otros refugiados, más como aislante que como obra de arte.

Salimos a dar un paseo los cuatro juntos. Éramos conscientes de que sería el último del verano. De eso da fe el hecho de que no protestaron al proponerlo. Empiezan –eso cree uno- a valorar  las cosas esenciales, simples y comunes  y no rechazaron la oferta. 

Decidimos subir a la loma desde la que presume coronar como castillo lo que sólo es un depósito de agua. Es verdad que desde lejos le gusta aparentar que tiene almenas y puentes levadizos. Pero sólo es pretensión. No le rodea ningún foso. Todo lo más, una defensa de cardos borriqueros, eso sí, bien pinchudos. Se sube a él por un camino pedregoso flanqueado, sólo por un lado, por una línea de seis o siete chopos viejos. Sólo tres lucen unas pocas hojas verdes que les salen de unas ramas secas y negras. Verlas así, enarboladas como recuerdo de lo que fueron (altos y frondosos) resulta algo melancólico. No me canso de fotografiar el conjunto: depósito, camino y chopera, en cualquier época del año. Con frecuencia están enganchadas en sus ramas unas nubes que quedan luego suspendidas sobre el depósito. Son como garras de rapaz capturando palomas. Las que consiguen escapar se quedan,  las pobres, hechas jirones. 


El viento de los últimos días, de una tormenta violenta de verano, había dejado el camino garabateado con algunas ramas caídas de los chopos. Parecían la firma alocada de la naturaleza sobre el camino blanco. Comenzaron los chicos a quitarlas para dejar libre el tránsito. Casi nadie sube a ese depósito, pero su gesto solidario le dio valor a la tarde entera.


Una vez arriba, vimos el campo como lo vieron otros: “una llanura inacabable donde verdea el trigo y amarillea el rastrojo” (Unamuno) Parecía todo estar esperando al otoño: el ambiente sereno y plácido, la luz débil y ambarina,  la primera brisa auténticamente fresca de la temporada, que les hizo estremecerse un poco. Al fondo las encinas pardas, el espeso manto verde de pinos -copas como ovejas, caminando lentas, tristes, espaciadas-  y dos o tres alamedas solitarias, anuncio de algún cauce seco a sus pies. Me pidieron regresar, se hacía de noche y realmente hacía frío. 



Me acordé entonces de la anécdota de R. Gaya. Lo que hubiese dado uno por estar allí un rato más con ellos, cobijados por cualquier lienzo, con ese nombre que le quiso dar el pintor, Paz.  Inventé una excusa mientras regresábamos a casa. Vega me había pedido custodiar su escoba voladora y yo la había dejado en el depósito. Cualquier cosa con tal de volver a fotografiarlo todo. Sería mi lienzo para el futuro de mi memoria. Por si tengo frío o siento la humedad en unos años, tener con qué taparme.


En enlace de la Tesis de M. Moreno es este: 
http://eprints.ucm.es/35101/1/T36742.pdf


4 comentarios:

  1. ¿Cuando otra exposición de Fotos? Castilla. Un abrazo

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    1. ¡¡¡Ostras!!! GPC. ¿Cómo te va? Sé de ti por terceros. Una expo de Castilla en este momento de "ismos", estaría bien.Me refiero a nacionalismos, separatismos, soberanismos. Podríamos denominar a la expo: 98. Así, a secas. Hay tantos "ismos" en los periódicos como "itis" en un informe de urgencias...ná: todo inflamación.
      Saludos , amigo.

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  2. Un texto precioso, lleno de amor. Imposible olvidar el momento. Gracias, Enrique.

    mc

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    1. Gracias mc. Estos momentitos son todos muy tontorrones. Son vividos en familia con mucha quietud y por eso parecen luego tan molones, pero que conste, que también hay regañinas, gritos varios y más de una interjección.
      Pero sí, los disfrutamos muchísimo.

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