Manual de instrucciones de blogscriptum

lunes, 17 de julio de 2017

Diario secreto.


“Pensar que en esta vida las cosas de ella han de durar siempre en un estado es pensar lo imposible, antes parece que ella anda todo en redondo, digo, a la redonda: a la primavera sigue el verano, al verano el estío, al estío el otoño, y al otoño el invierno, y al invierno la primavera, y así torna a andarse el tiempo con esta rueda continua; solo la vida humana corre a su fin más ligera que el viento, sin esperar renovarse si no es en la otra, que no tiene términos que la limiten”
(El Quijote, capítulo LIII)

Uno de mayo (sólo ayer, y sin embargo, ya dos meses). Cobalto, zafiro y mercurio. ¡Qué belleza el paisaje, brillante y arrebatado en la costa verde, iluminado con un breve rayo de sol que zigzagueaba entre las nubes! 

Estuvieron los tres paseando distraídos por la playa, aprovechando que el mar se había batido en retirada, como aves dejando sus huellas en la arena mojada. Entre tanto azul distinto: de mar, de cielo, de nubes, sólo contrastaban la plata de las crestas en las olas, coronando como ribetes el océano, y unos vagos cirros, también de plata, en el horizonte.

P. decidió entonces salir corriendo desde la playa hasta el mirador donde estaba uno. Sacó la cámara de su bolsillo, la desenfundó más bien, como si de un vaquero se tratase,  para disparar primero. Parecía que le hubiese surgido la fotografía en la cabeza como un fogonazo y quisiera hacerla suya. Quizás sólo deseaba estar junto a uno, ese es mi consuelo ahora que recuerdo la escena. Lo cierto es que se adelantó un paso y disparó a conciencia, como diciendo en alto: ¡el instante es mío!, ¡lo vi primero, aparta!

Me coloqué detrás, para ver a través de su pantalla, como si quisiera hacerlo a través de sus ojos, pero no vi nada, parece que él ya prefiere disparar por la estrecha y, sobre todo, propia ventana de su mirilla así que la pantalla aparecía en gris ante mis ojos.

Uno de mayo (sólo ayer, y sin embargo, ya hace cinco años). Entre un montón de agendas, carpetas y cuadernos que pretendo poner a reciclar aparece una pequeña agenda verde con el título: Diario Secreto de P. En su primer capítulo, datado ese día, escribe:

“Ques lo que voy hacer de mayor” , y comienza a escribir y dibujar, idea por página, los siguientes cinco inventos:

“Una aspiradora que aspire y coloque al mismo tiempo (robot)
Un microndas que te detecte la huella dactilar o la cara y te caliente a tu gusto.
Una máquina que haga arcoíris.
Una armadura como la de Iron-man”

Asomado ahora a su letra tremendamente irregular: altas y bajas, redondas y estiradas, mayúsculas y minúsculas, todas mezcladas, todas revueltas deliciosamente, me pregunto dónde se ha ido el tiempo, tan rápido, tan en silencio, que no me he enterado, desde aquel inocente y secreto diario hasta ese paso que dio el otro día para realizar la fotografía, poniéndose un poco por delante de uno.