Manual de instrucciones de blogscriptum

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Escuetos legados.



Todas las fotografías son de Manuela Quirós.



¿A qué lengua se traduce la lluvia?
¿Cuántas sílabas forman el perfume
de la rosa que destila? ¿Con qué
rima uncirías las olas de la playa?

Del poema HABLA
Andrés Trapiello.


Anda uno de un lado para otro, corre que te corre, intentando llegar a todas partes, cumpliendo compromisos, preparando otros futuros y satisfaciendo deseos y voluntades propias. No sabe uno en qué momento exacto de este sin-parar ha empezado y terminado, casi en la misma jornada, el otoño en Madrid. Mi ciudad tiene estas cosas: que el frio entra de golpe, en forma de bulto rumoroso, sin vientos estridentes que lo anuncien previamente. Ayer era verano y hoy el frío ya se va a quedar con nosotros hasta el día en que entre y salga la primavera en una sola jornada.

Por eso nos hemos arropado los cuatro bajo una manta, viendo La Canción del mar, una película de animación  que es al tiempo poética y bella, delicada y artesanal,  única e irrepetible. Está firmada por Tomm Moore.

Dejo anotado a este director en mis descubrimientos de dos mil dieciséis, como dejo anotado a Manuela Quirós, tan necesaria como el primero para apreciar como se merece la sensibilidad de los creadores y envidiar la capacidad que tienen solo unos pocos de poder apresarla en historias o fotografías  y hacerla penetrar en la memoria de uno. Manuela Quirós hace caligrafía japonesa con sus imágenes: sugerente como un sueño jeroglífico, profundo y bello como un haiku.






Termino de leer Tres días y una vida de Pierre Lemaitre, otra recomendación de La Librería Rafael Alberti. Por eso me cuesta tanto pedirle un favor a Amazon: porque solo envía -rápido, sí- pero solo eso. Esta es una novela de suspense, pero sobre todo de emociones, una historia apasionada sobre la parte más oscura de la condición humana y las relaciones interpersonales.

Y termina uno escuchando a esta hora, otra vez más, ya no sé cuántas veces en estas últimas semanas, Orphée de Jóhann Jóhannsson, porque como el frio ha entrado esta música en mi cabeza en la lista de canturreo en modo bucle.

Son estas cosas que uno cuenta, mensajes en una botella que lanza al mar, por si alguien tuviera a bien leerlos y saborearlos  como lo hizo el que las arrojó antes.


Son solo escuetos legados.



3 comentarios:

  1. No compremos libros en Amazon. Compremos en librerías. Por ejemplo, La buena vida, con sus dos o tres mesas para tomar café y su surtido de libros más que notable para lo cani que es. Abz
    labuenavidaweb.wordpress.com/

    ResponderEliminar

  2. Cada una es una obra de arte. Ya me gustaría a mi...

    un abrazo

    · LMA · & · CR ·

    ResponderEliminar

Eres libre...¿Quieres decir algo?