Manual de instrucciones de blogscriptum

viernes, 19 de febrero de 2016

Los mendicantes del siglo XXI.

Esta imagen de Warren Richardson ha sido la ganadora de la 59 edición de fotografía de la World Press Photo

Inglaterra, año de 1495, tres años después de la expulsión de los judios de la Península: se dicta una disposición por la cual se ordena la captura de vagabundos y holgazanes para, tras ponerlos en cepos, exponerlos en plaza pública para su vergüenza durante tres días, después de los cuales finalemente serán expulsados. 

Durante esas fechas se hace extensiva por el país la exigencia, para su control, de la presentación de documentos justificativos de viaje  a los caminantes, clérigos ambulantes y marineros. 

Año de 1547: se desarrolla en este mismo país una drástica legislación contra los limosneros errantes, según la cual los vagabundos debían ser marcados y puestos a servir durante dos años en casa de quien les hubiera capturado; en caso de que abandonasen el trabajo, recibirían una nueva marca y serían condenados a la esclavitud de por vida.   

Los hijos de los  mendigos, entre cinco y catorce años, debían emplearse como aprendices y, en caso de desatender sus menesteres, se verían, como sus mayores, rebajados a la condición de esclavos. Los pordioseros llegados de otras naciones recibirían idéntico trato, pero no se les podía marcar; eran obligados a trabajar en los puertos hasta abandonar el país. 

Esta  "indecorosa" situación social, la de los mendicantes, supuso una plaga en toda Europa, y su protagonista, el indigente, acabó por identificarse con alguién peligroso. 

Año de 1492: nace  Luis Vives. El humanista y filósofo valenciano deja escrito en De subventione pauperum sus inquietudes, fruto de la observación de una sociedad donde la pobreza atrae no solamente unas condiciones de vida nefastas para quienes la padecen, sino también unas consecuencias perjudiciales para el resto de la sociedad. Se estrechaba el parentesco entre pobreza, vicio y mal.

Para el autor de De subventione, la pobreza es una lacra social que sólo atrae la inestabilidad en las ciudades: delincuencia, falta de ética e inmoralidad. Sin embargo, cree que estableciendo unas reglas sociales y económicas, se producirá en el ser humano un cambio virtuoso en sus conductas. Sus políticas irán dirigidas hacia un sector de la población más vulnerable. 

Aconsejó que cada ciudad designara unos magistrados a fin de recorrieran las calles y barrios pobres, tomaran cuenta de su moral y sus hábitos y , de exigirlo la situación, los desvalidos fueran internados en centros de acogida, donde no estarían ociosos, sino que se ganarían el sustento con su trabajo.

Por todo ello, se decide crear un censo de pobres, clasificando a estos entre “verdaderos” y “falsos”. Por un lado, las personas que por circunstancias fatídicas de la vida han llegado a la pobreza más extrema; por otro lado, las personas que encuentran en la mendicidad un modo de vida. El Consejo sería financiado desde el aparato estatal, y tendría como misión detectar los diferentes estratos y colectivos sociales, para posteriormente aplicar -de modo equitativo- medidas que paliasen la pobreza. De este modo, quienes se inclinasen por el fraude serían castigados con la obligación de trabajar para la sociedad, mientras que las personas de salud frágil o con algún tipo de minusvalía, serán atendidas en todos los aspectos: desde la formación y la inserción laboral hasta su cuidado en hospitales cuando fuera preciso. 

Siglo XV: un filósofo demanda del estado su responsabilidad política en la asistencia humanitaria, no basada en la caridad.


¿Y a qué teme Europa? 
Europa le tiene miedo a sí misma. La angustia hacia el otro es el reflejo del ansia, inquietud y vulnerabilidad de su estructura, de su papel en el mundo y busca, como hace seis siglos, un enemigo explícito contra el que hacer patente sus frustaciones.

No hemos avanzado nada. 

 

4 comentarios:

  1. Muy interesante... La insolidaridad del miedo a lo largo de la historia... Sabias que La foto ganadora del World Press Photo del fotógrafo australiano Warren Richardson, no fue comprada en ningun medio periodístico, ante la negativa, el autor la posteo en Facebook donde solo obtuvo 29 likes

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    1. He leído efectivamente que fue rechazada para su publicación. Lo otro que me cuentas, no. Pero he de decirte que no me sorprende. Alguna vez dejaré algo escrito a propósito de los "Like" y la fotografía.

      Gracias por tu comentario.

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    2. Si Europa consiente las exigencias de Gran Bretaña estaremos en el principio del fin del estado del poco estado de bienestar que había en Europa.
      Me parece mezquito y discriminatorio.

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  2. Está produciéndose un gran retroceso en derechos humanos, libertades, acceso a los recursos... Cada día hay más desigualdades.

    Uno no puede sentirse europeo cuando vemos el trato que damos a los refugiados. Nuestro silencio nos hace cómplices, especialmente el de nuestros gobernantes. Menos mal que aún hay sociedad civil, y ejemplos de comportamiento que dignifican nuestra condición humana.

    Como dice un verso del poeta Rafael Fombellida, "En estos tiempos tan terribles, callémonos amando".

    Satur



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