Manual de instrucciones de blogscriptum

lunes, 18 de enero de 2016

Manual de Instrucciones (365): Capítulo 17

Risa submarina 1.


241. Difícilmente sabréis regalar felices sino sois capaces de recibir alegremente.

242. Cuando viajéis y después lo contéis, EXAGERAD: forma parte de la aventura, sino, no merece la pena que lo contéis.

243. TEMED más (porque os hará más daño) la loa de un imbécil que la crítica de un sabio.

244. Hablar mal de alguien es mucho más fácil que hacerlo bien. Vuestra inteligencia se demuestra en lo segundo, lo primero lo hace cualquier pelagatos.

245. Vuestro deber es la forma concreta de vuestra conciencia, solo que públicamente visible.

246. Antiguamente en Kursk, en los confines occidentales de Rusia, un ruiseñor costaba tanto como dos vacas o dos caballos. Os lo cuento porque debéis conocerlo.

247. Dice R.L. Stevenson: “es mejor caminar lleno de esperanza que llegar”, pero marcaros un objetivo claro;  codiciar un “tal vez” inaudito os hará ser eternos aspirantes a una felicidad estéril.

Risa submarina 2


248. EVITAD gestos cansados del alma: no añoréis lo que no ha sido, es de una enorme ingenuidad estéril.

249. CONSERVAD en el desván de vuestra conciencia, cuidadosamente arrinconados, algunos besos agradables como el recuerdo del tartamudeo inseguro de un corazón latiendo a trompicones después de un pequeño éxito.

250. SED como cipiones cervantinos: no os maravilléis de ver hacer el mal a otros, pues es verdad que viene este de natural cosecha. Simplemente PERMANECED atentos, pues existe.

251. CUIDAD vuestra lengua, o AFILADLA según sea el caso, pues se hace más daño con ella que con las manos. (Nota al pié de esta instrucción)

252. El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.


253. REIROS a carcajadas de la muerte.




254. CULTIVAD  vuestra rareza si es que os hace ser únicos, pero no caigais en el absurdo.

255. NO ignoréis la importancia que revisten los detalles mínimos. Cualquier cosa, por intrascendente que os parezca o carente de valor:  un libro viejo, con alguna anotación al margen, una carta manuscrita, una postal con su sello; si cuentan una historia, puede que os revelen narraciones de inusitada pasión.


Nota a la recomendación 251. Hay una cualidad de Ricardo (Ricardo III) que late en el texto de Shakespeare y que nunca es explicitada: el poder de la palabra, de su brillante capacidad retórica. No triunfa por el miedo que impone sino por la seducción y el engaño. 

1 comentario:

  1. Tienes razón en la 251, no recuerdo apenas los tortazos (quizás a veces a tiempo o no quien sabe) pero si las palabras hirientes, esas no se olvidan nunca, quizás por eso muchas veces callo.

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