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martes, 1 de diciembre de 2015

60 aniversario del gesto de Rosa Parks: las comparaciones son odiosas.

El 1 de diciembre de 1955 Rosa Parks se negaba a ceder su asiento en un autobús a un pasajero blanco; este fue uno de los símbolos más importantes del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.

Fotografía de Rosa Parks tomada en el momento de su arresto en 1955
History Archive/Shutterstock/Rex

Una fotografía no datada de  Rosa Parks en un autobús en Montgomery, Alabama


El 22 de febrero de 1956, Rosa Parks fue retenida nuevamente en Montgomery  por vulnerar las normas de segregación racial
Fotografía: Gene Herrick


   Años después de aquel gesto Rosa Parks vuelve a manifestarse en contra del apartheid en la embajada de Suráfrica en Washington en 1984

Rosa Parks recibe los aplausos de los líderes de derechos civiles en el Capitolio de Montgomery al finalizar la marcha desde Selma hasta Montgomery en marzo de 1965
Foto: Robert Abbott Sengstacke/Getty Images

En tiempos de dificultades es necesario que alguien, hombre o mujer, murmure un salmo, apele a la resistencia, estire  una mano piadosa o se ciña la esperanza a su cintura, para salvar estas confusiones o, al menos, para intentar desenredarlas. 

Si usa o no un llanto memorable, un gesto o una oración, poco me importa. Pero si puede despertar conciencias y llamar a la resistencia y si consigue no languidecer en un cajón de discursos olvidados, yo mismo seguiré a ese hombre o a esa mujer sin dudarlo, donde quiera que me lleven.

Pero vivimos en la edad de los mediocres, de los que no saben a dónde van, de los que no debaten por carecer de discurso, o lo que es peor, de agallas,  de los preocupados por la estética y las apariencias.

Carentes de líderes, rodeados de una caterva de nulo valor y menos importancia, hoy quiero apelar en mi sueño a un reducido grupo: os reclamo a vosotros; al fin y al cabo “los demás” somos muchos; sin ellos, de hecho, somos todos.



1 comentario:

  1. Aretha, me encanta. Nos ha pesado mucho el desencanto.

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