Manual de instrucciones de blogscriptum

miércoles, 28 de octubre de 2015

Si mañana...: cinco años.

¿Cuál puede ser el motivo de que escribamos?

"No quiero vivir en el corazón de mis paisanos; sólo aspiro a vivir en mi apartamento"
Woody Allen

Es una forma colosal, como siempre, de resumir un principio filosófico en una frase cómica (nada simple). Resulta que la construcción de este edificio que ha de perdurarnos, comienza por los cimientos de uno mismo en vida. 

Así pues, este es el verdadero motivo: mantenernos a cierta distancia irónica de la realidad, sustraerse de la desesperación, apoyarse en el texto para tomar aire en la aguadilla del desafecto de la cotidianeidad.

Si mañana se borrase todo lo que he escrito y las páginas de este libro quedasen en blanco ¿qué más da?, pues ya lo hemos escrito. Comamos y bebamos pues mañana moriremos (Isaías).  

Si mañana todo lo pensado y plasmado en este espacio se destruyese, ¿qué importaría?, pues ya me lo leíste tú. Sueña como si fueras a vivir para siempre. Vive como si fueras a morir hoy (James Dean).

Si mañana, todas mis horas de sueño, con los dedos sobre el teclado, se convirtieran en un recuerdo nada más… ¿que te preocupa?. Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir eternamente (Mahatma Gandhi).

Y si mañana decidiera dejar de hacerlo ¡No importa!, porque como Whitman, comenzaré otra batalla y alcanzaré la gloria y seguiré construyendo mi inmortalidad.

Pero no desaprovecharé oportunidad alguna Y este es el motivo por el que escribo. Porque es el lado amable de mis dos hemisferios, el derecho, el que capta las imágenes, los sonidos y los olores que se me ofrecen en cada instante y los reúne y los traduce en texto.

Sin embargo, a los que ven en lo que hago un disparate, procuro tenerlos en mi hemisferio izquierdo, lineal y metódico, donde tengo las conexiones pasadas y proyecto mi futuro. Gracias a él sé que, afortunadamente, no soy como ellos y no quiero serlo en el futuro (1).


Referencias:
1.- Jill Bolte Taylor: My Stroke of Insight. Nueva York: Viking, 2008. La Dra. Taylor neurobióloga sufrió una infarto cerebral y por unas horas pudo distinguir como en un sueño, las diferentes actividades cognitivas, que sus dos hemisferios cerebrales hacían.




domingo, 25 de octubre de 2015

Divino Morales: el rostro esfumado de mujer.

La Virgen de la leche de Luis de Morales.

Todo resultaba suave en esas salas, y desde la retina calaba después, bien profundo, con sutileza, primor y mucha melancolía, un sentimiento pacífico, hasta dejar en el interior su sedimento, aquel que tardará, sin duda, en reposar de forma apacible dentro de uno. 

Fuimos caminando despacio, casi diría que fluíamos, como el agua del rio lento que pasa arrastrando el limo que viene definitivamente a decantarse en un delta pacífico. 

Supongo que a ese espacio interior y a esa desembocadura es a la que algunos llaman alma.

Me pregunto: ¿qué rostro de mujer posaría para Morales en aquel siglo XVI para representar a una María "esfumada" y casi adolescente; qué belleza no desprendería entonces para que más de cinco siglos después se haya uno enamorado de ella?


Foto via: El Mundo. (Blogscriptum sacó su telefonino y fue rápidamente "placado" por un funcionario del museo)


La Piedad de Luis de Morales

Nota bene (fuente, museo del Prado):
Luis de Morales nació en 1510 o 1511 y murió probablemente en 1586, tal vez en Alcántara (Cáceres), donde se sabe que residía en 1585. Desconocemos su lugar de nacimiento, pero vivió y pintó en Extremadura. Durante más de cincuenta años fue el pintor más prolífico e importante de esa extensa región, donde realizó numerosos retablos y cuadros de altar, ampliando su producción a Portugal, especialmente a Évora y Elvas, ciudades cercanas a Badajoz. En esta ciudad se estableció en 1539, después de haber trabajado en Plasencia y sus alrededores, un territorio donde se entremezclaban artistas e influencias provenientes de Flandes y Castilla que explican una parte esencial de la pintura de Luis de Morales. El conocimiento de obras de otros artistas, sobre todo de Alonso Berruguete o Sebastiano del Piombo, ayudó a definir el estilo de un pintor que alcanzó temprana fama gracias a sus pequeñas tablas de temática religiosa. Con una marcada vocación comercial, Morales adaptó a la clientela de la época un producto artístico y devocional de factura muy cuidada que enlazaba con las tradiciones flamencas de finales del siglo XV y principios del XVI, matizadas por elementos y modelos italianizantes. Además, el ambiente espiritual de la época se proyectó sutilmente en esas imágenes piadosas. Sencillas en su composición y muy cercanas al creyente, añadían a su gran eficacia visual una indudable carga emocional.

Esta exposición ofrece una cuidada revisión de la obra del Divino, apelativo que fue explicado así por el pintor y tratadista Antonio Palomino en el siglo XVIII: Fue cognominado el Divino, así porque todo lo que pintó fueron cosas sagradas, como porque hizo cabezas de Cristo con tan gran primor, y sutileza en los cabellos, que al más curioso en el arte ocasiona a querer soplarlos para que se muevan, porque parece que tienen la misma sutileza que los naturales.

Segunda nota:
¿Pudo escuchar e inspirarse Morales del Stabat Mater de Palestrina, coetáneo suyo?

martes, 20 de octubre de 2015

El estilete: El sueño de la razón.

Juego de damas. Foto Blogscriptum

Anoche vino V. de puntillas hasta nuestra cama. Parecía que fuese pisando baldosas; ese juego común: "solo las negras, papá". 

Nada era diferente a otras muchas noches. Bendita intromisión. Nada que le importe a uno y nada, por supuesto, a lo que esté dispuesto uno a renunciar, mientras quiera seguir produciéndose. Traía consigo la pequeña una respiración agitada y la intranquilidad pegada a su pijama. Nos dijo que un lobo la perseguía -todo un clásico- pero que le había retorcido la nariz hasta que se puso negro. Acarició después el camisón de su madre, como quien acaricia un buen sueño, una quimera, y se durmió enseguida. 


¡Qué envidia!, pensé. Como si fuera tan fácil alejarse del lado oscuro de las cosas.


Yo tardé un rato en conciliar el sueño. Finalmente los tres caímos dormidos compartiendo nuestros miedos, pero lo que es más importante, confiándonos nuestras fortalezas.



Nota bene
El aguafuerte «El sueño de la razón produce monstruos» es un grabado de la serie los Caprichos de Francisco de Goya. Está numerado con el número 43 en la serie de 80 estampas. Se publicó en 1799.

El escritor reposa la cabeza sobre los brazos, y estos en el bufete. Apaga la luz de su razón y soñando enciende su fantasía. Aparecen en sus sueños figuras extrañas, en un plano diferente, aunque una de ellas llega a ofrecer un lápiz al artista. Luces y sombras. Razón y monstruos. Teatro de sobras chinas.





Por cierto que esta melodía me parece una hermosa nana.


jueves, 15 de octubre de 2015

En la línea del horizonte.

...con el desgastado atlas abierto
recorro caminos interminables.
ROBERT LOUIS STEVENSON
Poema del libro De vuelta del mar.

















Todas las fotografías están hechas en otoño y son propiedad de Blogscriptum (si es que alguien es propietario de algo en este medio).
Pero ¿no es demasiado pequeña, para tanta ambición, la Tierra entera?, se preguntaba Friedrich Nietzsche. Viajar, viajar, viajar. Todo lo que nos une a la casa, a la chimenea, al sofá nos apoltrona. El paraíso siempre está más allá, en la linea del horizonte, donde reside la inspiración, allí donde debemos buscarla. La búsqueda para vivir, el acicate de cualquier sueño.  Verne, Kerouac, Thoreau, London, Reverte, Le Breton...y andar y no parar. Hasta más allá de lo que vemos. 

Caminar para encontrar los propios estados del ánimo, dar un rodeo a la Tierra para , por fin, reencontrarse con uno mismo.

Me convertía en vagabundo por la cantidad de vida que había dentro de mí, por la pasión de viajar que palpitaba en mi sangre y que no me dejaba tranquilo. Emprendí camino porque no pude evitarlo, porque no llevaba en los bolsillos de mis vaqueros suficiente dinero para un billete de tren, porque no poseía el mismo carácter que aquellos que trabajan toda su vida en un único empleo de largas jornadas laborales  Y en fin, porque es simplemente más fácil irse que quedarse.

Jack London 
The Road, 1907.