Manual de instrucciones de blogscriptum

lunes, 28 de septiembre de 2015

Mírame a los ojos.

Presencias : foto Blogscriptum

Ha vuelto uno de su Walden particular hace ya unos días. Cada vez que regreso de allí se me acumula la tarea fotográfica, emocional y narrativa, dicho sea esto último con el máximo de los respetos.

Estuvimos dando el pregón de sus fiestas, cosa nueva y emocionantísima, no tanto por haber sido elegido para darlo, como por el hecho de que lo dicho –bueno o malo, no sé, pero sincero- sé que se lo llevó el aire, como tantas otras cosas dichas al grito, en esas mismas casas centenarias, años atrás por otros muchos. 

Las palabras dichas allí, allí deben quedarse y mezclarse  además con el pasado. Luego sé que son llevadas por el aire tranquilamente hacia abajo, al río que todo lo arrastra, mezcladas en una pacífica y amiga conversación, como el resto de la memoria.  Esa memoria que se apoya sobre los tejados inestables que sucumben, no solo al paso de las estaciones, sino al peso de las historias, de los sueños y de la vida de las personas que bajo ellos se fueron encendiendo y apagando, viviendo y muriendo.

Me dejaron entrar en una de esas casas abandonadas y volví a sentir lo de siempre cada vez que entro en una de esas viviendas: esencias volátiles, antiguas presencias que parecen extraordinariamente reales.

Cuando un pueblo se abandona las casas explotan, todo revienta, todo es despedido hacia fuera. Los fantasmas buscan la salida más rápida y nunca es atravesando muros ni abriendo puertas. Consiguen de cualquier forma reventarlas, hacerlas volar a metros de distancia de los quicios, dejando unas desnudas jambas de melancolía.

Los que quedamos, al cabo del tiempo, devoramos sus casas y rapiñamos sus muebles y recuerdos, creyendo ingenuamente que se trata tan solo de cosas. Sin embargo, los muertos vuelven siempre y se sientan  con nosotros saliendo de sus antiguas pertenencias que aún siguen vivas e impregnadas de su esencia.


De todas esas cosas me atraen especialmente los cuadros y estampas que quedan colgadas de las paredes. Y en esta ocasión, aquella imagen me resultó especialmente bella. Era su extraña mirada lo que me atraía. Miedo y sensualidad al mismo tiempo, sorprendido cada vez que daba un paso pues no paraba de seguirme de reojo, pusiese donde me pusiese. 

Noté que quería decirme algo pero sentí que no era aquella estampa sino su antigua propietaria la que me pedía ser retratada a través de aquella figura que colgaba.  Le rogué que se estuviera quieta, le dije que me mirase a los ojos y a pulso y sin luz realicé uno de los retratos más bellos que creo haber hecho nunca. 

Luego me invitó a seguir conociendo su casa y todo fue de lo más agradable pues no le ha pasado a uno muchas veces eso de que una mujer bella te invite a pasar a su alcoba. Lo que ocurrió después entre los dos en aquella vivienda queda, como las palabras que pronuncié en el pregón, en la memoria de aquella aldea. Ese es su sitio y no este, desde el que escribo (con su permiso)


4 comentarios:

  1. Estoy seguro que tus palabras arroparán ahora el paisaje y el silencio de tu Waden, y harán que este invierno sea más cálido para las personas que aún lo habitan, y que cada noche siguen buscando refugio y compañía.

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    1. "Walden" es tan pequeño que normalmente lo habita una persona. B.
      Luego llegamos algunos ocasionalmente.
      B. seguro que no lee este blog, nos llamamos de vez en cuando y charlamos. Son conversaciones riquísimas.
      Luego, allí, en "Walden", echamos muchas tardes de charla.
      Todo un personaje.
      Saludos.
      E.

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  2. Siempre hay que seguir sintiendo todo lo que hay a nuestro alrededor y sobre todo seguir soñando.
    Sabes que cuando tu sueñas y lo cuentas haces que nosotros no dejemos de hacerlo..

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    1. Creo que sabré darte réplica en la próxima entrada. Ando dándole vueltas al dormir y al descanso y bueno...ya te escribo.

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