Manual de instrucciones de blogscriptum

jueves, 27 de agosto de 2015

El aroma de un tiempo flotante.

Algo muy parecido a un "Walden" para mi.


El miedo a perderse cosas (valiosas), y el consecuente deseo de intensificar el ritmo vital, […] son el resultado de un programa cultural desarrollado en la modernidad, que consiste, a partir de la aceleración del “disfrute de las opciones del mundo”, es decir, el aumento de la cuota de vivencias, en hacer que la propia vida sea más plena y rica en vivencias e incluso de este modo alcanzar una “buena vida”. La promesa cultural de la aceleración se fundamenta en esta idea, y tiene como consecuencia que los sujetos quieran vivir más rápido.
De H. Rosa, Beschleunigung. Die Veränderungg der Zeitstrukturen in der Moderne, op.cit p. 218
Traducido y tomado de El aroma del tiempo de Byung –Chui Han. Editorial Herder, 2009.

Llega uno del lugar de la fotografía, donde los minutos suceden con lentitud, en una espera tranquila, sin el menor interés de que algo tenga que ocurrir obligatoriamente. El sitio donde cualquier pensamiento se contiene y se abandona, sin temor a la disgregación. Donde el aire viene cargado de un tiempo flotante.

Allí B. es el único habitante. Con frecuencia coincidimos solo con él. De esta manera la aldea es de cinco habitantes.¡Qué fantásticas son nuestras conservaciones, sentados en un banco verde, puestos al sol, en una pequeña plaza! Hablamos, juntos y despacio, de todo y de nada.  

Desembarca en cambio uno en Madrid y se sorprende de este ritmo, de esta manía que nos da por narrar (a la vez) todos los acontecimientos en tiempo real,  uno a uno. Esto realmente  termina restándole tensión a la vida. Informaciones enredadas que hablan poco de nosotros, un parloteo colmado de mucho, sin decir nada de lo que somos, tan sólo de lo que hacemos. "Tomando un vino", "subiendo al avión", "saltando un charco".


Pasan muchas cosas, sin suceder realmente nada, y cuando no hay nada que contar, entonces, llega el aburrimiento. Nos azuza la exigencia de nutrirse de novedades y radicalismos.  La vida, como dice Chul - Han, en "El aroma del tiempo" ciertamente no va acelerada, va desorientada, inquieta y confusa. Vamos saltando de piedra en piedra, como si camináramos por un jardín atravesado por una senda empedrada con losas, brincando de presente en presente, incapaces de levantar la cabeza y disfrutar del jardín, y de mirar el camino (futuro) que se nos muestra de frente.



Byung-Chul Han 

Adquiere ahora sentido, después de hace justo un año, la fotografía tomada en Mallaig (Escocia). Yo veía a aquellos hombres estirando la pesada soga y me admiraba del enorme esfuerzo que hacían por mantener su tensión. El mismo que ahora se me antoja al volver a la rutina después de venir de aquel paraíso: nuestro esfuerzo ímprobo por estirar el presente. El absurdo caminar hacia atrás en un intento de estirar el hoy. Y cómo no, la hiperdensidad de todo: los mensajes, los circuitos, la información. Alrededor de uno todo es masa. El desboque de las cosas, sin sentido alguno,  enfría la historia,  y como en la física, la luz terminará  por extinguirse, como en las inmediaciones de una masa infinitamente densa.



Puerto de Mallaig, Escocia. Foto Blogscriptum

"A veces sueño con una casa grande y populosa, edificada en una edad dorada con materiales resistentes y sin foliaturas, que tendría asimismo una sola estancia, una sala amplia, rústica, esencial, primitiva, sin techo ni revoques, con vigas y correas al aire que soporten una especie de cielo inferior, indispensable para refugiarse de la lluvia y de la nieve [...] en la que uno esté dentro según abra la puerta, sin más ceremonias; en la que el viajero fatigado pueda lavarse, comer conversar y dormir, sin tener necesidad de ir más lejos"
Walden
Henry Davidad Thoreau 
Ed. Errata naturae.pp.254-255 

A través de lecturas sumergidas  he conocido a Henry David Thoreau (Concord, Massachusetts, 1817-1862) y su obra “Walden. La vida en los bosques” que fue escrita hace más de 100 años pero que resulta rabiosamente actual.



Thoreau consideraba que el trabajo debía proporcionarle lo básico para el sustento y, sobre todo, no quitarle tiempo para escribir, para leer, para disfrutar de la salida y la puesta del sol, de la vida al aire libre. Thoreau estaba absolutamente convencido de que el hombre sólo puede ser feliz en contacto con la naturaleza y sin dejar de lado su parte espiritual.

Estas dos lecturas Walden y El aroma del tiempo, se han venido a juntar en este tiempo de verano en una parte del universo en donde tenemos guardadas tres sillas: "una para la soledad, dos para la amistad y tres para la compañía". No más.

Foto Blogscriptum



Nota bene.
El aroma del tiempo.
Autor: Byung-Chul Han (Seúl, 1959) de origen coreano, estudió Filosofía en la Universidad de Friburgo y Literatura alemana y Teología en la Universidad de Múnich. En 1994 se doctoró en Friburgo con una tesis sobre Martin Heidegger. En la actualidad es profesor de Filosofía y Estudios culturales en la Universidad de las Artes de Berlín. Autor de más de una decena de títulos, de los cuales, Herder Editorial ha traducido al castellano varias de sus obras que más interés han despertado en Alemania: La sociedad del cansancio, La sociedad de la transparencia, En el Enjambre y La agonía del Eros.



2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias a ti Carmen. El ideal al que me refiero es perfecto. Eso si. Un beso.

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