Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 28 de julio de 2015

El olvido que seremos





Me moriré a tiempo
 al final de la vida
 en un momento justo,
 a buena hora,
 cargado de recuerdos
 y recién levantado,
 después de haber dormido
 bien.



Blogscriptum

En el fondo temo pecar de un infantil optimismo cuando pienso que todo finalmente ocupa su lugar. Uno confía en el refranero: el tiempo pone a cada uno en su sitio. En la historia y aún más, en el cosmos, todo tiene su espacio, todo encaja perfectamente. Por mucho que queramos ahondar en el discurso del caos del sistema, no es cierto, al hacerlo sólo hacemos patente nuestra propia inseguridad. Cada cosa guarda su equilibrio, y si alguien se empeña en apartarla, el tiempo: la guía, el orden, la justicia en definitiva, lo devuelve a su sitio.



Fotografía vía https://goo.gl/PVPbEb


Hector Abad Falciolince ha esperado el tiempo suficiente para disponer las cosas en su sitio justo, en restituir el orden, en un relato encadenado de su vida lleno de sentido. Ahora todos los demás sabemos que nada debe salirse ya de ahí. Nunca más. Ha dejado transcurrir el dolor necesario para entender que la muerte no será violenta (independientemente de cómo suceda) si es el resultante final de una buena vida. Vivir la vida hasta el final, durante el justo tiempo de la Vida. No más.


Al cabo del tiempo, en un relato que a uno le gustaría escribir sobre su padre y que quisiera que fuese el recuerdo que pudiera dejar en mis hijos, Abad Falciolince cuenta los acontecimientos de su familia (emocionante la narración de la muerte de su hermana Marta), y en especial de su padre, con la lentitud suficiente para que lo ocurrido pueda convertirse en Historia.


El relato, familiar e íntimo, transmite al lector que cualquier vida con un objetivo trascendente, si se proyecta, adquiere un enorme valor. También la muerte alcanza este sentido. Cualquier práctica social que implique promesa, compromiso o fidelidad aumenta el horizonte presente y engarza con el futuro. Perdura. Tanto como para marcar a la generación que te sigue. Lo suficiente como para permitirle a uno dormir bien. 


Me volvía a dormir, y a veces ya no me despertaba más que por breves instantes, lo suficiente para oír los chasquidos orgánicos de la madera de los muebles, para abrir los ojos y mirar al caleidoscopio de la oscuridad, para saborear, gracias a un momentáneo resplandor de conciencia, el sueño.

M. Proust. En busca del tiempo perdido.


Os dejo un bonito video timelapse. A vueltas con el tiempo en esta entrada.


The music in this film was composed by Kerry Muzzey and is a track called The Secret History from the album The Architect. Please consider purchasing this album over on iTunes: http://bit.ly/PAT_MO 




4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Te recomiendo, si este te gustó, que leas Memoria por correspondencia, de Emma Reyes. Otra joya. Un saludo.

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  2. Estos días no he tenido la tranquilidad y el sosiego necesarios para leer. Me han acompañado paseos, charlas con los amigos y la familia, y el paisaje de Otxandio, Bilbao y Vitoria, pero ahora sí lo tengo, y voy a refugiarme en los libros, entre ellos, Memoria por correspondencia, que compré después de leer tu entrada.

    El libro de Héctor Abad, El Olvido que seremos, lo he recomendado mucho. Es un maravilloso reencuentro con la figura del padre, tan presente en nuestras vidas y siempre tan inquietante y misteriosa.

    Gracias Enrique,

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  3. Olvidé firmar mi entrada. Soy Satur.

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