Manual de instrucciones de blogscriptum

miércoles, 1 de julio de 2015

Cuadernos de lo cotidiano.

Fotografía de Castro Prieto.

"Evitemos buscar siempre lo extraordinario, admirémonos de lo simple y llano y aprendamos a apreciarlo porque, desde cierto punto de vista, es lo más sublime de todo".

Josep María Esquirol
La resistencia íntima.

Hoy el mar estaba sereno, turquesa e inagotable. Dos veleros pequeños navegaban por imaginarios senderos cumpliendo una travesía tiralineada en el horizonte.

Yo me imaginaba su quilla. Quizás fuera de álamo blanco, es el árbol que me más le gusta a uno. A lo mejor esa quilla está hecha del tronco que cientos de veces ha soportado el viento que lo azotaba en su colina. Ahora ese mismo tronco hecho fiel de barco estaba arando las espaldas del mar, haciendo surcos en el agua que no son otra cosa que rutas saladas. 

Luego uno se ha sentado a escribir en el cuaderno y a medida que éste se va llenando con las anotaciones, frases e impresiones que van naciendo de aquí y allá, se va dando cuenta de que este blog no es otra cosa que un cuaderno de lo cotidiano, un diario, que no refleja lo que uno piensa. Esto probablemente no interesaría a nadie y por otro lado no tendría el que lo firma el coraje suficiente para hacerlo público. Es en todo caso, el diario el que va transformando al que lo escribe, serenamente, permitiendo que estas cosas cotidianas, una vez escritas, dejen de ser lo mismo que antes de que pasaran al cuaderno y de ahí a la pantalla.



Y por la noche, cuando todo calla, llega a las manos de uno otro prodigio de su editorial favorita. Josep María  Esquirol ha hecho un tratado de la proximidad y del sentido común, que él rebautiza como sentido cotidiano,  porque está forjado en el sereno paso de los días en cada uno, en la reflexión y el existencialismo del hoy y lo cercano.

La resistencia a la disgregación impuesta por la modernidad, el elogio de la vida sencilla, el cuidado del prójimo , no ceder ante el dogmatismo de la actualidad y la defensa del lenguaje íntimo como amparo.

Una fotografía como esta que hoy traigo al blog de otro poeta al que no le gusta escribir, según me cuenta, abre en cambio para el que la ve, un misterio entre analogías y formas que es comparable a cualquier antología poética. ¡Qué gracia!...y sin escribir, dice.

He decidido compartir en esta misma entrada, pues todo forma parte de la misma resistencia, la melodía de Marino Delgado, una nana que interpreta a sus hijos antes de que se duerman. Usa su clarinete y propone con la misma naturalidad, la sencillez de una música íntima, protectora y recogida.

Una estela, un libro, una foto y una melodía. Cuadernos de lo cotidiano.


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