Manual de instrucciones de blogscriptum

jueves, 16 de julio de 2015

Cuaderno de viaje: Lo lento.




Pone uno al principio de escribir un diario de viaje un esmero y un cuidado que el paso de los días va gastando, y no han transcurrido ni seis semanas y lo que se intenta pasar a la pantalla en forma de relato tiene un aspecto triste y de abandono, con una pátina aceitunada, cargada de nostalgia más que de esplendor, que le roba brillo al texto que uno quiere transcribir a partir de los recuerdos.

Releo las notas tomadas dentro del mismo quirófano y me doy cuenta de que las mejores palabras son las elegidas en el primer impulso: son animales salvajes, nerviosas y libres. Parecen estar al acecho y quieren ahora atacarme cuando pretendo domesticarlas.




Las palabras heridas son las más peligrosas. Estas -dice Javier Rodríguez Marcos en Vida Secreta- son capaces de hacer todavía mucho daño. Por eso no voy a tentarlas, no quiero conocer su bravura.  No deseo saber si serán nobles o no en el texto en el que quiera ponerlas y he decidido que para este quinto capítulo del cuaderno de viaje transcribiré exactamente aquello que terminé de escribir mientras tomaba esta fotografía.




Dia viernes. 4ª jornada.

Cena en el Pacífico deja secuelas. Cuerpo de asco, no diarrea pero casi. Salgo a correr, estoy cansado. No llego bien a los 5. Paro a 4 me duelen las piernas. Vamos a operar. El chico de ayer le duele el pecho y el de la dilatación se ha ido a casa.
No me acostumbro al asco. Mato cucaracha pequeña dentro del quirófano. Desorden, desastre. Nuevas fotos a la gente. Vamos a operar. En principio parece para una mucosa bucal de bulbar. El material malo, no hay portas. Me siento en un banco malo. Se clava en la espalda. 8:00 – 13:30. Nervios. Seca boca. Bachata. Sufro. Sólo. Moscas. Ganas de llorar. Torpeza. Tenía que haber pasado sonda antes. ¿Quedará bien?. No fugará. Ya no puedo más. Cuarto de baño de habitación de guardia ASQUEROSO. Cucarachas pequeñas. Huele a meada.
Decido no comer. Me han dado loperamida y omeprazol. Se me pasa el dolor. Hago fotos en el hospital. Paseo por urgencias. Mierda. Suciedad. Buenas fotos.
Fin de cirugías.
Me voy a dormir. La gente sale.



Quieras que no, la contemplación de esta escena ahora y releer lo que escribí al final de aquella jornada me hace mucho bien.  Ahora me parece una escena bella. Parsimoniosa. 

He encontrado este trabajo  The Ballad of Holland Island House, un corto en stop-motion creado por Lynn Tomlinson, utilizando una técnica de animación con plastilina sobre vidrio. Me parece simplemente bello, igualmente parsimonioso y creo que encaja muy bien con esta fotografía que tomé y que me encanta por lo que representa. El final del trabajo, a pesar de las dificultades.



4 comentarios:

  1. Y el personal sanitario que te acompañaba, ¿qué te comentaban? Desde luego, eres un ejemplo de dignidad y entrega a la vida.

    Satur

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Satur. Ellos....uf, da para cuatro o cinco entradas. Viven en una "indolencia adaptativa", por momentos preocupante y desde luego sorprendente. Sobre nuestra acción viví con ellos un par de momentos muy emocionantes, de agradecimiento y también de generosidad en la medida de sus posibilidades.

      Eliminar
  2. En ocasiones no se debe disfrazar lo que sientes. Supongo que là belleza estaba en la carencia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La carencia es siempre un término de comparación. Desde luego allí adviertes que tener y necesitar no van parejos y que todo es bastante relativo: la vida y la muerte.......también.

      Eliminar

Eres libre...¿Quieres decir algo?