Manual de instrucciones de blogscriptum

domingo, 7 de junio de 2015

Cuaderno de viaje: el camino.





Han sido ocho mil kilómetros de rodeo para poder encontrarnos. Salimos los dos por nuestro camino al mismo tiempo y vinimos a detenernos en esta encrucijada. La experiencia de caminar, dice Le Breton, descentra el yo y restituye el mundo. Si lo hacemos juntos, si caminamos a la par, reduciremos la inmensidad de este planeta.  

No eres un ideal, ni constituyes el hecho de MI experiencia personal, eres tan real como el pánico que exudas. Ahora  que me fijo, han goteado desde tu brazo a la sábana marchita tres suspiros -yo no diría lamentos- como las hojas caídas de un arce rojo sobre la nieve, inevitables y mudas. Habrá quien quiera ver en ellas tres sencillas gotas de sangre, yo he recordado el invierno en mi casa. 

No cabe ya en tu pecho más aire para otras desdichas o pasiones. Por eso lo echas con fuerza hacia fuera mientras me miras. Habrá quien quiera oír en el sonido que emites una queja, pero a mí me parece una capitulación. Sea, piensas. 

La luz mortecina que me habrá de iluminar, desnudando las sombras que te envuelven, va a empezar a barnizar con un aroma penetrante tu conciencia. Vamos a continuar por esta senda, a la medida de tu cuerpo, los dos juntos durante las próximas tres o cuatro horas. Confía, me encontrarás de pié en esta misma encrucijada cuando despiertes.



2 comentarios:

  1. Me encanta como te pones en el lugar del sujeto pasivo. Así da gusto confiar en el cirujano. GBesos.

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    1. Procuro. Es importante la objetividad también. Mucha transferencia termina por acogotar.

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