Manual de instrucciones de blogscriptum

jueves, 26 de marzo de 2015

La quinta cuerda.

Fotografía de Juan Manuel Castro Prieto

¿El violín no tiene más que cuatro cuerdas? No…tiene otra en la bruma, el hilo divino que cae del lado de la sombra. Es la cuerda de las iniciaciones, de las pesadillas, a la que casi nunca se llega, que salta siempre con un rumor de lágrimas…
La cuerda morada, la cuerda de luna y de sol poniente, una cuerda más allá de la última…
¡La quinta cuerda!

J.R.J.


ANTEAYER  fue todo dulce otra vez. G. me había dejado para ver (como nunca) y escuchar  (como siempre) una obra de exquisita sensibilidad que  vino a sucederme entre los párpados, como sollozando, con un verbo acalorado y un blanco de espuma. Fue una falda de seda, un vestido para socorro del alma. Anteayer, gracias a G. se conjugaron verbos de sed, adjetivos de océanos,  trompetas para henchir corazones. Parte de esa maravilla es lo que abajo enlazo, sólo un extracto.

Todos los días conocemos distintas formas de la negrura del hombre. Hoy, por ejemplo. A cada rato perdemos la fe en la Humanidad y nos cuestionamos la manera en que la especie vino a triunfar sobre la Tierra. ¿Cómo es posible que así fuera, estando al tiempo en lucha encarnizada contra ella misma y contra todo?

Y surge el Hombre, parte del todo, que se afana en sobrevivir, adherido al prójimo,  en su anonimato o en su liderazgo; unido  también al distante que nace, envejece y muere como él.  Viene a surgir el Hombre, cercano o remoto, presente o pretérito, que sigue  o acaudilla, que acata u ordena.  El Hombre que hace arte o ciencia, que labra o construye. Aparece el Hombre, como parte de la savia común, impulsor de la vida, creador de la Historia.

Hoy me preparo para dejar el caos fuera de mí. Abandonaré lo borroso y el vaho, lo que no entiendo, lo que no me explican.  Volveré a escuchar -otra vez, y mil veces si fuera necesario-  la expresión, la emoción, los sentidos, los afectos, la pasión, los deseos, la caricia y la lástima,  la paz y la generosidad, el enorme delta de sentimientos que desemboca en un océano infinito; así me preparo para una nueva noticia que habrá de llegar para hablarme otra vez sobre la negrura de ese mismo Hombre, creador y destructor.

Hoy más que nunca, pero como siempre, Bach es Vida (B. es V.) porque B. es el Hombre, como Yo, como Todos, y no pierdo la Fe.  

B. y YO compartimos la quinta cuerda.


1 comentario:

  1. No puedo creer como se puede ser tan egoísta y deshumanizado para cometer tal vileza. Me duele por dentro pensar en los que les ha sido arrebatado la vida de esta manera y casi no quiero imaginar el dolor de los que los han perdido.

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