Manual de instrucciones de blogscriptum

domingo, 1 de febrero de 2015

Más cuento que Calleja.


Hace cinco años me invitaron a revisar la biblioteca de una dulce viuda (de médico) que temiendo que los libros de su marido se terminasen vendiendo al peso, prefería que alguien que los apreciase se llevase todo aquello que pudiera o quisiera. Digo pudiera porque aquella biblioteca era espléndida.

Para casa se vinieron conmigo Azorín, Galdós, Valle-Inclán, la obra completa de Lorca, Rosalía, Wilde, Poe…En fin, que en animada comandita bajamos Ríos Rosas con un jolgorio que hacia voltear la cabeza a la gente con la que nos cruzábamos.

Escondido , más por timidez que por tamaño, que también, iba entre la pandilla que acabamos de constituir un pequeño manual de juegos de magia.
La obrita, nada más verla, se me antojó como un tesoro y no dudé en acogerla como al benjamín de aquella nueva gran familia. La editorial acreditaba su pedigrí: Calleja.



Saturnino Calleja Fernández nació en Burgos en 1853. Su padre, Fernando Calleja Santos, fundó en 1876 un negocio de librería y encuadernación, en la calle de la Paz, en Madrid, que fue comprado por Saturnino en 1879, y que este convirtió en la Editorial Calleja, que llegó a ser la más popular en España, en Hispanoamérica y en Filipinas.

Los libros de Pedagogía eran entonces escasos, malos y caros. Calleja editó otros, basados en las más modernas tendencias pedagógicas europeas, los llenó de bonitas ilustraciones (su gran lema era "Todo por la ilustración del niño") y los repartió (a veces a costa de su bolsillo) por las entonces paupérrimas Escuelas de los pueblos de España

Saturnino participaba del ideal regenaracionista que proponía reconstruir el país a través de la educación y la cultura, auxiliando la tarea de los maestros para alfabetizar la población. Ese era el objetivo de Calleja, aunque no fuese la primera editorial escolar (honor que le corresponde a Victoriano Hernando en 1828).

Saturnino Calleja gestó dos importantes novedades en el mundo editorial de la época: publicó grandes tiradas de cuentos (con muy pequeño margen de beneficio, con lo que abarató mucho los precios) e ilustró profusamente todos ellos con dibujos de los mejores artistas, logrando así unos cuentos atractivos y al alcance de los bolsillos de menor poder adquisitivo, acostumbrando a leer, con ello, a varias generaciones de niños.

Yo, en aquella pesquisa de estanterías, había conseguido hacerme con un raro ejemplar, fuera de los famosos cuentos, que hoy, no sé porqué ( o sí lo sé pero me lo callo) me ha dado por leer.

Entre los pasatiempos de sociedad, los juegos de naipes forman una clase tan numerosa como agradable, principalmente cuando el que los ejecuta une a mucha destreza cierta facilidad para variar sus operaciones, apoderándose con maña de la atención de los espectadores, y divirtiéndolos con aquella jerigonza técnica que tan familiar es a los jugadores de manos de profesión que gusta de apellidarse en el día profesores de magia blanca, o de física recreativa.

Y de entre los trucos que enseña este manual el que más me ha gustado es: Transformaciones incomprensibles.

Preparando una baraja de manera que tenga una carta de más, la cual lleve pintada en una cara una figura cualquiera, y en la otra, otra figura diferente, se comprende sin necesidad de explicación cuántos chascos se podrán dar a cualquiera haciéndole creer que sucesivamente una carta se transforma en la otra, y escamoteando al fin el naipe añadido para que pueda comprobarse que no se ha hecho ninguna trampa.

En fin, y como opinar es gratis y es libre, esta es mi opinión sobre la más rabiosa actualidad.

Hoy cuelgo la parte de la obra que Bach consideraba como la protagonista de sus Pasiones: la colectividad, la comunidad de fieles, que JSB representaba mediante el coro. La masa popular, a través de 15 corales en la Pasión según San Mateo, representa a la Humanidad en su conjunto, y en el primero de estos corales, se escuchan y formulan las preguntas, las respuestas y los gritos por las calles de Jerusalén en torno a Cristo...

Y en esta rara entrada termino por acordarme de la entrada triunfal del Mesías con palmas el domingo de ramos y del final de aquella historia.

Claro, que estoy pensando que como JSB era alemán...no sé.

Pues eso.


Bibliografía
1.- Enrique Fernández de Córdoba y Calleja, Saturnino Calleja y su Editorial. Los Cuentos de Calleja y mucho más. Madrid: Ediciones de la Torre, 2006.

http://www.todolibroantiguo.es/personajes-historicos/editorial-saturnino-calleja.html

2 comentarios:

  1. Me imagino que esta explosión es debida a que tienes ganas ya de dejar los espectros verdes y volver a la normalidad. Me alegro por ello.

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