Manual de instrucciones de blogscriptum

viernes, 30 de enero de 2015

Manual de instrucciones (365). Capítulo 3



31. Ascended (solos) alguna importante montaña. El camino hasta la cumbre dará sentido a la cima. Es el camino interior el que recorreréis.

32. Guardad cosas entre las páginas de un libro, fomentad la evocación futura.

33. Bucead con los ojos abiertos bajo el mar para no perderos nada. Escuece al principio, pero los demás agradecerán el brillo que adquirirá vuestra mirada después.

34. Escuchad Bach y pedid que os definan clásico, rollo o culto si se sorprenden de que lo estéis haciendo.

35. Huid del protagonismo, pero no paséis inadvertidos; pedid la palabra pero no sobreactuéis.

36. Salid al campo, coged dos palos y baquetear un tronco enérgicamente, sin parar de sonreír, como si fuerais Gene Krupa.




37. Si es que no llego a reconoceros algún día, cuando mi pelo parezca ceniza, frotad mi cabeza como si quisierais apartarla de él. Creo que me gustará.

38. Y si aún así no os llamo por vuestro nombre, disculpadme y besadme en los párpados, por si sólo fueran motas de polvo lo que enturbia mi vista. Creo que os gustará.

39. Nadad desnudos con vuestra pareja en aguas serenas de azul puro. Me lo estoy imaginando y me siento orgulloso.

40. Después, aprovechad el plenilunio para amaros con ella en silencio, a las afueras de cualquier mundo. Me lo estoy imaginando también y creo que me pican los ojos, justo ahora mismo, cuando lo estoy escribiendo.

41. Dejad que otros clamen por vuestra boca. Sed perennes contra la injusticia.

42. Asid con fuerza la mano de vuestros abuelos. ¡Hacedlo ya!, no conozco baranda más segura.

43. Quedad con dos buenos amigos -los mejores- por la tarde, cualquier invierno, para ver juntos La vida de Brian. Disfrutad de su sonrisa, no tanto de la película, que también.


44. Asumid vuestra parte de responsabilidad en lo que les ocurra a los que os sigan, no tanto por vuestra acción, como por vuestra omisión.


45. Si vuestros hijos (si los tenéis) lloran desconsoladamente en sus primeros días de vida, susurradles al oído la melodía del Salmo 73: Nearer, My God, to Thee. A mi me funcionaba con vosotros dos. 


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