Manual de instrucciones de blogscriptum

jueves, 8 de enero de 2015

De ismos y tibiezas.



Ahora toca enarbolar el multiculturalismo y el compromiso democrático por el beneficio de la duda y para evitar la injusta generalización. Pero no, no me voy a unir a ese pensamiento común. Traicionaría mi propia conciencia e identidad.

Hoy no voy a defender un multiculturalismo mal entendido, de un sólo sentido,  por el que la sociedad a la que pertenezco se ve obligada a olvidarse de sus valores con el pretexto de la tolerancia.

Existe una parte del mundo aún no integrada en la modernidad (libertad) y este mundo se siente cómodo, apelando a su religión, sin ceder nada.

Tenemos que tener claras las cosas. Qué modelo de sociedad da por sentadas las libertades de expresión, de movimiento, de asociación, la democracia y el Estado de Derecho, no como simples accidentes culturales producto de generación espontánea, sino como principios absolutamente vinculados a valores morales heredados y qué modelo de sociedad no está dispuesta a ceder un ápice por reconocer abiertamente alguno de estos principios.

Existe una gran variedad de causas que explican por qué unas sociedades humanas son en general más violentas que otras. Algunas son culturales, otras biológicas, y a menudo una combinación. Pero sin duda alguna hoy asistimos a un disciplinamiento religioso islámico como la primera causa violenta que amenaza a nuestra sociedad y modo de convivencia.

Este “multiculturalismo democrático” está convirtiéndose en un tipo de racismo antirracista por el que Occidente parece no tener nunca motivo de ofensa, derecho a la réplica y por supuesto nunca tiene la razón, ni opción a su defensa.


Exijamos sin tibiezas a las autoridades islámicas y los estados que las auspician las mismas responsabilidades que exigimos a otras religiones en la condena y persecución del crimen, cometido por los suyos o en su nombre.


Lo importante es saber discernir qué podemos asumir como propio y qué resulta inaceptable, y tener las manos libres para poner por obra lo que queremos.

Adela Cortina,
de su libro (que recomiendo absolutamente) Premio Nacional de Ensayo 2014:
¿Para qué sirve realmente la ética? 


   

2 comentarios:

  1. ¿Que Dios dá permiso para quitar la vida?

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  2. Gracias Enrique por este nuevo compromiso con la libertad. Frente al fanatismo y la intolerancia: libertad, palabras y lápices.

    Satur

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