Manual de instrucciones de blogscriptum

viernes, 19 de septiembre de 2014

Un grano de alegría, un mar de olvido.


Foto ©blogscriptum: Un alto en el camino. Cortijo del Fraile. Almería.

Nos pasamos la mitad de la vida haciendo las cosas alocadamente (lo que seré, habré, tendré) y la otra mitad gastando el tiempo en repetirlas en la memoria (lo que fui, hubiese, tuve).

Y entonces, al final,  es imposible recordar el nombre de todos y de todo. El vuelo de una abeja y el nombre de cada flor que libaba. El nombre de todos los lugares en los que fuimos felices y en los que sufrimos. Se hace inhumano recordar los ojos de todas las mujeres que se cruzaron con los nuestros y recordar además porqué se cruzaron. Recordar en qué momento exacto de nuestra vida nos cansamos de ser felices para pasar a darnos cuenta de que a esa misma edad llorar es más triste que la tristeza misma.

La vida, dos puntos suspendidos en el vacío:  nacer y morir. Entre ellos el secreto,  acertar a trazar con rasgo firme la línea de la existencia, en un zigzaguear fluctuante, subir y bajar, lo suficiente para provocar cosquillas en el estómago.

Esta novela es el fogonazo, la luz azul que abruptamente ilumina el callejón oscuro de la memoria del autor, mostrándonos que la vida es a ratos fútil y sensible, a ratos noble y vil.

Ahora que estoy sentado en esta piedra, empezando a ver pasar ya bastantes cosas, El balcón en invierno me ha ayudado a entender que hay que mirar hacia atrás con la cariñosa mirada de un anticuario más que con los voraces ojos de un coleccionista. Los dos acumulan recuerdos, pero de forma diferente.




"…yo pienso que así es la vida, que así ha sido siempre y está bien que sea así: En cada instante, en cada frase, en cada suspiro, en cada pequeño acontecer, lo trivial y lo misterioso van a partes iguales. Eso es todo, y no hay más que contar. Un grano de alegría, un mar de olvido."

Luis Landero


3 comentarios:

  1. Aceptar como ha venido la vida y sus alegrias, tristezas, azares, consecuencias es la unica manera para mí posible de estar en paz.

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  2. Luis Landero tiene una gran capacidad para observar y mirar la vida, como tu la tienes Enrique.

    Crecer es aceptarnos, y seguir buscando las rutinas que conforman nuestras vidas.

    A Luis le va a encantar tu entrada. Como siempre digo, el azar tiene sus reglas...

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    1. Satur, ha estado encantador conmigo y me ha dicho que tenemos que quedar a comer los tres. Claro, yo encantado. Gordo como un pez globo de pensar que puedo charlar distendidamente con él. Sería fantástico.

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