Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 2 de septiembre de 2014

Proyecto fotográfico "A oscuras"

Foto: blogscriptum


Durante mis últimos días de vacaciones he vuelto al sitio en el que consigo retirarme absolutamente del ruido que, a mi juicio, es sin duda alguna uno de los peores tóxicos que nos rodean y al que, por lo que parece, nos hemos de acostumbrar.

El silencio, ese raro y único tesoro que apenas podemos disfrutar, debería ser pieza clave  en la educación de las generaciones que nos siguen. Es el silencio un bien de valor incalculable. No hay otro espacio posible para la reflexión, otro de los valores en franca decadencia.

En este lugar de retiro, que procuro no nombrar explícitamente, he vuelto tener extrañas sensaciones. Percepciones, si me permitís. He intentado plasmar, en un absurdo proyecto que he denominado “a oscuras”, esencias volátiles, antiguas vivencias que me parecían extraordinariamente presentes.

Cuando un pueblo se abandona las casas explotan, todo revienta, todo es despedido hacia fuera. Los fantasmas buscan la salida más rápida y nunca es atravesando muros, ni abriendo puertas. Consiguen de cualquier forma reventarlas, hacerlas volar a metros de distancia de los quicios, dejando unas desnudas jambas de melancolía.

Los que quedamos, al cabo del tiempo, devoramos sus casas y rapiñamos con sus muebles y recuerdos, creyendo ingenuamente, que se trata tan solo de cosas. Sin embargo, los muertos en realidad nunca terminan de irse, se sientan  con nosotros, saliendo de sus antiguas pertenencias, que aún siguen vivas e impregnadas de su esencia.


Yo creo que estos fenómenos sólo son visibles con la luz apagada.



2 comentarios:

  1. Tengo una teoria, que como todas las teorias poco contrastadas, me imagino que es un tanto estúpida. Creo que nuestro cerebro está diseñado para soportar una determinada cantidad de información, las fuentes de información nos pueden llegar desde muchos puntos, visuales, sensitivas, sonoras etc., estas ultimas se nos han ido de las manos y no paran de martillear nuestro pobre cerebro , que por no estallar desconecta poco a poco nuestro sistema de audición y se va alejando del infernal ruido. Bueno lo que quiero decir es que el oido deja de funcionar porque nuestro cerebro está hasta arriba de soportar tanto desmadre auditivo. Me incorporo otra vez a tus lecturas, bienvenido de tu descanso anual.

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    1. Efectivamente. Hemos asumido esta contaminación acústica que nos rodea como normal. Un enorme error. España es un país ruidoso. Somos ruidosos (y no me refiero solo a decibelios). Me refiero a la contaminación en forma de exceso de estímulos sensoriales que nos rodean. Por eso es imprescindible, saludable, absolutamente recomendable, como he dicho tantas veces, una razonable dosis de misantropía, aislamiento y SILENCIO.

      Gracias por volver a mi casa.

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