Manual de instrucciones de blogscriptum

lunes, 29 de septiembre de 2014

La pandilla de Asakusa



Durante las últimas décadas del siglo XIX y la primera mitad del XX, Asakusa fue el mayor centro de entretenimiento de Tokio. Desde 1840 y hasta 1940 fue para la capital japonesa lo que Montmatre había sido para París, lo que Alexanderplatz para Berlín.

Pero dicen de Asakusa que no se parece a ningún otro lugar del planeta; un mercado humano de erotismo, velocidad, vagabundos, frivolidad, historietas y Jazz, una riada humana  a la que llega Kawabata en 1929 y cuarenta años después Hiroh Kikai.


Asakusa es un barrio que “se hincha y choca confusamente para luego fundirse en armonía”. En él, Hiroh Kikai despliega su mirada sobre las personas. Un proceso de creación tan lento (30 años) como la forma en que gesta la naturaleza, tal y como vio crecer el fotógrafo a los árboles entre los campos de arroz y cerezas en la niñez, marcándolo para siempre. La lentitud del proceso artístico, algo inusual en la industrializada Japón. 

Pero Kikai no capta con su Hasselblad sólo Japón. No, él capta un universo de seres humanos retenidos en su esencia, atrapados en su pasado.


Por eso el fotógrafo es capaz de retratar a una persona que señaló que llevaba haciendo buen tiempo una buena temporada, o a un camionero que le dijo que siempre vestía kimono si no estaba trabajando, o a una mujer cuyo peinado le parecía un personaje vivo.

Hiroh retrató al hombre que vino el día equivocado pensando que era el día de la muestra de fuegos artificiales, y también al hombre que bromeaba sobre cómo en los últimos tiempos podía alimentarse gracias a una serie de trabajos inesperados.

Kikai nos trajo a través del tiempo, al hombre que llevaba zapatos sobre sus pies descalzos y que dijo que estaba haciendo una investigación académica el solo, o a la mujer que le dijo que había estado criando una muñeca durante veintiocho años.



Los faroles de la calle, en Asakusa permanecerán encendidos toda la noche. Su luz será la primera que le dé la bienvenida a la neblina de la mañana. Entonces el fotógrafo limpiará con una trapo los muros del templo  –su único estudio-  a las once y veinte de la mañana y antes de apretar el disparador, observará al sujeto y al grito de “vamos” comenzará un combate de sumo: el fotógrafo contra la gente que es imposible pasar por alto.

Fotografía Blogscriptum

La exposición Retratos de Asakusa de Hiroh Kikai se encuentra en la sala La Fragua de espacio de promoción del arte de TABACALERA en la calle Embajadores, 51 en Madrid. Del 19 de septiembre - 19 de noviembre de 2014.


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