Manual de instrucciones de blogscriptum

jueves, 10 de julio de 2014

Ramón Andrés: el sabio renacentista.

Taller del Luthier, en silencio, en Roma, septiembre 2013.

"Johann Sebastian Bach compone un continente 
entero lleno de complejidad. 
Nadie que se acerque a él sale indemne del envite"
El Canto de las sirenas.
Eugenio Trías


Cada vez que termino de leer a Ramón Andrés (Pamplona, 1955) salgo de una operación de aislamiento e introspección.

Andrés ha escrito numerosos artículos sobre música y literatura, y publicado ensayos en torno al mundo de la pintura, la filosofía y la música antigua. Algunos muy destacados como el Diccionario de instrumentos musicales (una obra enciclopédica) que fue elegido por El País como el mejor ensayo de 2012. Entre otros muchos trabajos, Johann Sebastian Bach. Los días, las ideas y los libros (2005), fue también galardonado con el Premio Ciudad de Barcelona, siendo descrito como “un libro de libros, donde se encuentra todo el saber occidental” (Stefano Russomanno, ABC)


El taller del Luthier, Zurich, Mayo de 2014. La lentitud y la tranquilidad
son sinónimos de vida buena.

Ramón Andrés se entrega en cada obra a la sabiduría de una forma poética, con una narración directa, navegando transversalmente por siglos de cultura, con una naturalidad que desborda elegancia, sin el más mínimo alarde.

A través de la lectura de sus obras se entiende que la grandeza de la música no está encerrada en los instrumentos o en la voz. En silencio (el mismo que le supone  Andrés a Bach, como un estado interior permanente)  se puede disfrutar de la forma en la que narra todo lo que sucede en torno a la música.

En una entrevista publicada por El País Ramón Andrés se alejaba de la manera de engolarse ante el saber: “La figura del erudito no me convence, parece un entomólogo que pincha sus saberes con un alfiler. Y yo creo que el saber debe estar vivo, dado que es un alegato contra la muerte”.






Es necesario estar en un sitio en paz, sin pleitos con el exterior como dice él, para disfrutarle. Este sabio,  un robinson enciclopédico (Antonio Muñoz Molina dixit), más propio del Renacimiento que del Siglo XXI, se aísla en una celda de un convento del barrio barcelonés de Gracia para trabajar; necesita alejarse de todo porque, según cita en una entrevista publicada en el Diario de Navarra en mayo de este año, “el mundo que vivimos está hecho para la dispersión”.


Ando pendiente de que publique su último libro Pensar y no caer, concebido para que reaccionemos y nos atrevamos a pensar. “Se ha perdido la capacidad de pensar en el pasado, y lo peor, de pensar el presente. Eso es gravísimo, porque estamos siempre en función del futuro.”

Acercarse a Ramón Andrés es un reto, sí, pero absolutamente recomendable.




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