Manual de instrucciones de blogscriptum

lunes, 9 de junio de 2014

Niños en el tiempo



Si fuera verdad lo que dice el poeta, que los hijos no son nuestros sino de la vida, deseosa de si misma, y que no vienen de nosotros sino a través nuestro, y que aunque estén con nosotros, en realidad, no nos pertenecen. Si fuera esto cierto, digo, entonces existirá un nombre para llamar a lo innombrable, habría una palabra para decir lo que no debe ser dicho.  Pues sabemos como se llama al que pierde un padre o al que pierde a una mujer o a un marido. Hay nombre para todo eso, pero no lo hay para lo que no se puede decir.

Si fuera verdad lo que dice el poeta y nos limitásemos a darles nuestro amor y no nuestros pensamientos y  nos contentásemos con abrigar solo sus cuerpos y no sus almas; si creyésemos realmente que esto es imposible hacerlo, porque sus almas viven en la casa del mañana, aquella que no podemos visitar, ni tan siquiera en sueños, entonces parecería normal su ausencia y podríamos darle un nombre a esta inexistencia.

Porque en su falta solo hay silencio denso, deseos que no se cumplen y noches de San Lorenzo, llenas de sombras y fantasmas, sin estrella alguna que compartir.  Entonces, en su falta se advierten las decenas de oportunidades maltratadas, de palabras estériles, de silencios dispuestos a atropellarnos.

Lo que se nos va y lo que se nos queda, en palabras de Alejándro Gándara, uno de los juegos preferidos de la vida, uno de esos intercambios que exige destreza de los individuos para no renunciar al pasado, añado yo. Cuando te lo han quitado todo, la memoria es tu única patria, los recuerdos no son el fracaso, son el refugio.


Como tantas veces…Raquel López-Chicheri.

“Todo padre sabe lo que es sentir ese peso sobre los hombros, un peso inexistente y al tiempo intolerable. Inexistente porque el amor no pesa; intolerable porque el hijo amado es la sustancia más pesada del mundo.”
Ricardo Menéndez Salmón
Niños en el tiempo.


GENERATION TO GENERATION from Phillip Montgomery on Vimeo.

Let us build memories in our children,
lest they drag out joyless lives,
lest they allow treasures to be lost because
they have not been given the keys.
We live, not by things, but by the meanings
of things. It is needful to transmit the passwords
from generation to generation. 

7 comentarios:

  1. De RMS leí "la luz es más antigua que el amor" y me encantó. Este lo apunto a la lista de "voyacomprarlo". Abz

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    1. Espera. Te lo llevo. Solo alguna anotación, quizás dos post-it y una esquina doblada. Me he dejado llevar por la lectura. No he anotado demasiado. Pero presiento que es un libro de doble lectura. Dentro de unos meses.Necesita decantarse y volverse a leer. He encontrado extraños vínculos con uno de mis , si no "mi más favorito autor": Julio Llamazares: Lágrimas de San Lorenzo.

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  2. Ese adjetivo o sustantivo sería una palabra antinatural o como tú bien dices innombrable, solo el hecho de pensar en la posibilidad se me eriza el vello. Es muy dificil no encerrarlos en un lugar seguro , fuera del alcanze de cualquier peligro, daño, pena, dificultad, pero por otro lado el orgullo que te llena cuando los vés conseguir sus metas con sus propios medios no podríamos sentirlo si no los dejaramos ser como tu o como yo personitas pensantes y con grandes anhelos.
    Solo somos su medio para poder crecer.

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    1. Es una palabra, efectivamente antinatural. No soy protector. ¿O si?, no lo sé. ¡Cuánto me gusta ser un medio!. ¡Cuánto me gusta verlos crecer!

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  3. ...que se conozcan a sí mismos, que se quieran sabiendo que tienen cualidades pero también imperfecciones, que encajen el sufrimiento y frustación como parte de la vida, que maduren a su ritmo, y sobretodo que encuentren el equilibrio para ser felices. Quizás nuestra labor sea la de ser orientadores y apoyo, pero qué tarea más dificultosa y a la vez sencilla...

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    1. Por suerte o por desgracia me enfrento diariamente a decisiones difíciles. No pretendo presumir, no hay motivo para ello. Pero ¡qué razón tienes!. Qué tarea más dificultosa la de dejarles crecer. De entre todas la cosas que hago, la más difícil, sin duda.

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  4. Los hijos son también ausencia y enseñanza y, en algunas ocasiones, nos sorprenden con su madurez, ayudándonos a orientarnos en nuestro particular viaje a Ítaca.

    Satur

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