Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 3 de junio de 2014

Chueca: de Miguel Navia

Editorial El Reino de Cornelia

Madrid y yo somos amantes. Deseo odiarla de vez en cuando por que así termino reconciliándome con ella apasionadamente. ¡Qué más da las mentiras que me cuente, a mi me parecen tan bellas!

La necesito chillándome porque he terminado por entender que es más hostil su silencio  que su algarada continua. Como al tiempo que va detrás de una tormenta -siempre heraldo incierto de algo nuevo- así temo también a sus murmullos adormilados,  pues me anuncian un despertar  incómodo.

Madrid, en especial Chueca, es blanco y negro, cara y cruz, como la tinta china de Miguel Navia. Madrid es una ciudad de rostro enternecido por el día  y afilado perfil -sólo en ocasiones- por la noche. A Madrid terminas aferrándote como si tu vida dependiera de ella. Como depende Navia de su lápiz desde que le regañaban en el colegio cuando le pillaban dibujando.



Si vives en Madrid y decides tomarle prestadas al día las horas en las que se baldean las aceras, oirás los sonidos de botellas rotas en el callejón, lo más parecido a una sinfonía que se adelanta, al grito o al insulto, en solo un par de compases. Entonces descubrirás que no hay ningún reloj en la ciudad que te avise de que apenas ya le quedan unos minutos  a la madrugada.  

Si vives en Madrid y decides perderte por los dibujos de Miguel Navia, entenderás que  ya no existen distraídos taciturnos que paseen por sus calles sin compañía, en una ciudad de soledad posible, pero en permanente marabunta.

Madrid, una ciudad de millones de manos que se palpan a todas horas, destila desdichas, tramas, alientos, perplejidades y aventuras. La Chueca de Miguel Navia representa una ciudad/colmena de zumbidos, de personas volando a cualquier hora, de murmullos de salmos sin palabras, de limbos de hermosura y armonía, de actos misericordiosos con más de una turbia historia. Al final de alguna calle y sólo bien entrada la noche se adivinan, vinagre en la sombra, pendencia y gastadas músicas, que esperan un sol devorador.





Os dejo unos enlaces y una música que a mi me parece muy cercana a Madrid.





2 comentarios:

  1. Definitivamente Madrid y tú sois amantes, cuando hablas de ella siempre destilas poesía.
    Besos.

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    1. Pero aun creyendo que la conocía hoy he descubierto de Madrid otra faceta. En la sala de exposiciones de El Retiro, en la Casa de vacas, hay una exposición de Luis Vioque, Panoramas de Madrid, que te recomiendo y que ofrece una ciudad desconocida...no cuento más...o sí, lo voy a contar.

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