Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 6 de mayo de 2014

Arrinconar el juego.




"En el hombre auténtico se oculta un niño que quiere jugar"
Nietzsche

¿Y por qué ocultarse?, me pregunto yo. 

En cuanto vi la imagen poderosísima, otra vez y mil veces, siempre poderosa, de Raquel López - Chícheri, me vino a la mente un título para esta serie de imágenes, y así se lo hice saber a la autora: Génesis.

El hombre (niño aún) que nace del agua adelgazada por la luz que la roza, el círculo de ondas de plata que se crea alrededor de su cabeza, el giro del tronco que imagino y la respiración jadeante que viene precedida de un zambullir sin aliento…todo en un juego. Para mi, toda una reflexión hecha imagen.

La cualidad infantil por excelencia, el juego, es sin duda, una premisa (entre las primeras) del desarrollo humano. Pero hoy lo referido a esta condición, la inocencia, es tenida por peyorativa. La candidez es aludida como insulto.  Y sin embargo, en su ausencia, se encuentra parte, sino todo, el origen de nuestros problemas.

El juego y la reflexión comparten espacios comunes, entre otros, la calma. Konrad Lorenz, premio nobel de medicina de 1973, lo expuso en su ensayo Innate Bases of learning. En el juego y en la reflexión no hay prisa, porque el apremio y la celeridad se confabulan juntos para alejar  al hombre de la reflexión, y esta, junto con el juego, ha representado un papel determinante en los enigmáticos comienzos de la raza humana. Un buen día, unos seres curiosos, dedicados a la exploración de su medio ambiente, se descubrieron a sí mismos, sin prisa, en el campo de la investigación. En la sorpresa por las cosas, como en el juego, nació el descubrimiento del Yo y de la filosofía. El hombre se descubrió a sí mismo a través de su divertida mano exploradora, y a través del conocimiento del propio Yo se concibió el pensamiento abstracto, el lenguaje articulado, la conciencia y el sentido de la responsabilidad moral. Cualidades y actitudes específicamente humanas.

Arrinconar la reflexión, arrinconar el juego, es la fuerza diabólica que destruye todos los valores creados, la que conducirá a la muerte del sentimiento, y voy más allá, la que nos conducirá a la decadencia genética.

Ahora, os invito a la reflexión en calma:

Mientras escribo esto y tu lo lees, 274 niñas nigerianas, adolescentes,  han sido arrancadas del lado de sus familias por la barbarie, la sinrazón, el mal concretado en el  hombre. Probablemente violadas, torturadas, vejadas. Sus raptores amenazan con venderlas. Diez euros por la vida, diez putos euros por el futuro de la humanidad.

Todas las facultades inherentes al hombre y derivadas de sus profundas percepciones, el progreso tecnológico, los adelantos de las ciencias, de la medicina, todo lo hecho para aminorar el sufrimiento humano se traduce en una horrible y paradójica corrupción de la humanidad. No se me ocurre nada más parecido a un acontecer apocalíptico. ¿Es que no podrá sobrevivir lo noble? ¿Es que ha de sucumbir el juego? ¿Cabe algo más que el lamento?





"El hombre  solo es verdaderamente hombre allí donde juega"
Friederic Schiller

Animated Lullaby for Renee & Jeremy It's A Big World - ReneeAndJeremy.com - Children's Music from Renee & Jeremy on Vimeo.

2 comentarios:

  1. Muchas veces me pregunto sí realmente esos especímenes son humanos y si lo son, no cabe otra cosa que pensar que son enfermos mentales.
    Duele, por lo menos a mi me duele, darme cuenta que algunos disfrutan con el dolor de otros, sobre todo el desprecio por la mujer.
    Crees que algún día llegaremos a respetarnos los unos a los otros?, yo estoy perdiendo la esperanza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. “Sospecho que la vida continuará siendo difícil, la intolerancia abundante y la violencia implacable. Con todo el balance total de los dramas humanos será positivo. En el futuro que se desdobla entre nosotros se vislumbran más y más hombres y mujeres que persiguen la convivencia y la felicidad, mientras construyen sus vidas juntos como seres libres, iguales, seguros de si mismos, racionales, generosos y convencidos del poder de la bondad.”

      Luis Rojas Marcos, Las semillas de la violencia
      (Espasa-Calpe, Madrid, 1995, pp 221)

      Eliminar

Eres libre...¿Quieres decir algo?