Manual de instrucciones de blogscriptum

sábado, 31 de mayo de 2014

Pilar Pequeño: PLANTAS /FLORES/ FRUTAS



Como se sumerge la flor, la fruta o la planta en la nana sosegada del agua que las acoge, así se sumerge también el ánimo del que se detiene a disfrutar de la poesía de Pilar Pequeño en forma de fotografía.

Y de detrás del cristal salen reflejadas hermosas composiciones que derrochan sentimiento y sensibilidad. Recuerdan a bodegones de Juan de Zurbarán o maestrías de luces y atmosferas de Turner. Deslumbrantes, hermosas texturas, tonalidades imposibles de naturalezas muertas y conmoción a través de una técnica fotográfica perfecta.

Trascendencia más allá del instante que permanecemos ante el mensaje de felicidad que transmite la obra de Pilar Pequeño, y bálsamo para el espíritu por el bienestar que la sencillez de la composición produce: olores, recuerdos y versos.

No conozco a Pilar Pequeño pero apuesto a que estás fotografías son realmente autorretratos.













Música sin imágenes para volver a ver las fotografías, sin distracciones.


jueves, 29 de mayo de 2014

Pessoa, siempre Pessoa.

Fotografía de Raquel López - chicheri

"Si un  Olimpo no hubiera para ti, con mi amor
te construiría uno,  donde el único dios
fueras y yo tu único adorador, encantado
de ser tu solo oferente por toda la eternidad."

Fernando Pessoa
Antinoo.

Nota Blogscriptum preliminar:

Antinoo era un esclavo, procedente de Bitinia que perteneció al séquito de Adriano (Plubio  Elio Adriano, emperador y Dios  76 - 138 d.C.) que decidió suicidarse para procurar el bien de su amo. El joven Antinoo poseía toda la belleza de los hombres caucásicos de la costa del Mar Negro y era, de entre todos, el favorito del emperador.

Su muerte es un misterio de sumisión y amor imposible. De forma ritual decidió ahogarse en el río, la única manera de conjugar el mal que, en sueños, había visto para su amado. Un sacrifico que lavase la premonición que el propio Antinoo había tenido.

Adriano, en compensación, creó una ciudad con su nombre: Antinópolis y lo convirtió en Dios.



Una vez más mi espíritu se ha convertido en arcilla y cada palabra de Pessoa se convierte en una pisada que se hunde irremediablemente.

Siento mi alma toda sueño, una orquesta incógnita, donde el poeta o cualquiera de sus "otros él" tañe instrumentos, retumba timbales, pellizca arpas y rasga cuerdas suavemente. Alguien que canta con una voz muy suave, parece sugerir una canción de un país distinto. La música hace familiares las cosas, un fado que está en el alma de todos y nadie conoce. Un pequeño elixir callejero.

En el sueño que está por llegar se detendrá la monotonía distinta de cada día, la sucesión variada de las horas siempre iguales, el paso de minutos constantes en un lago de paisajes desiertos.En el sueño desaparecerá la niebla en la que el sol del día nace con lentitud. En el sueño encontraré la ficción de mí mismo.

Hasta que llegue ese momento -el del sueño- en una tarde como la de hoy, las sensaciones se ajustarán a un cielo nublado, solo medio azul, y un vago viento, que por no ser, no es caliente ni frío, acentuará un estado del alma incierto que, absurdamente, se cobija en el corazón. Y entonces, me da por pensar si tú eres Antinoo para alguien y si alguien erigiría un templo olímpico en tu nombre.



jueves, 22 de mayo de 2014

Toma el dinero y corre.

Fotografía de Lee Jeffries


Gumersindo Mantecón había llegado por fin a comprender que el drama que estaba viviendo no era el de llegar a la vejez, sino el de darse cuenta de que jamás recuperaría la juventud. Un vago sentimiento de cansancio, pero sobre todo una sensación general de soledad, le abatía. Había decidido ser viejo tan pronto que a estas alturas tenía la sensación de haberlo sido siempre. Su soledad se había hecho tan profunda como alta era su fortuna y mirase donde mirase de las dos, el abismo y  la cima, se adivinaban distancias lejanísimas.


Como quiera que temiese que finalmente solo él llevaría luto en su propio funeral, se presentó a Ifiginia Jadraque, la casamentera de la comarca, y con muchos circunloquios le dejó entender que deseaba casarse.

No tardó dos minutos la señora en entonar múltiples alabanzas sobre una hermosa muchacha que había sido elegida en tres ocasiones  reina de las fiestas, pero el millonario rechazó la propuesta diciendo: “No me interesa. ¡Yo soy ya bastante apuesto!”. La casamentera quiso destacar todo lo bueno que expresaba su rostro, pero el viejo concluyó diciendo que la belleza lo revela todo porque no expresa por sí misma nada. Y dándole vuelta a la foto que Ifiginia le había mostrado dio por descartada a la candidata.

La mujer, con la verborrea propia de su profesión, ensalzó las virtudes de otra posible novia, de la que destacó que aportaría una dote que ascendía a varios millones. “No necesito riquezas” –replicó el viejo-. “Yo soy suficientemente rico, y cuando me vaya de este mundo, mi riqueza, como la suya, saldrán volando como los pájaros”

La señora Jadraque decidió recurrir a su último e infalible tercer resorte y le habló de una posible novia que había sido profesora de física en el Instituto Superior a los veintiún años y que en el momento de la conversación, con veinticuatro años de edad, era catedrático de Universidad en la capital. “Tampoco necesito inteligencia” –replicó despectivamente el multimillonario-. ¡Yo soy lo bastante inteligente!, mi silencio me ha costado”

Entonces, Ifiginia Jadraque exclamó desesperada: “¡por amor de Dios!¿Cómo debe ser entonces ella?”

Y Gumersindo Mantecón respondió: “Decente, con eso basta”



Nota Blogscriptum:



La sociedad en la que vivo me parece fruto de una enorme confusión, de un gran disparate. Antes pensaba que estábamos en manos de locos, ahora estoy convencido de que nos dirige gente vulgar. Lo creo así por que la amoralidad y la falta de decencia (aquello que consideraba Gumersindo Mantecón como imprescindible) es profundamente vulgar. España no tiene solución. 


lunes, 19 de mayo de 2014

Entonces apareció Kawabata.



Salgo de “La casa de las bellas durmientes”, a la que llegué por recomendación de  Lecturas Sumergidas, como entró Eguchi, su protagonista: con una felicidad más melancólica, un anhelo más fuerte y una tristeza mucho más profunda de lo que había imaginado.

Ignoro si “La casa de las bellas durmientes” produjo el mismo efecto en Gabriel García Márquez que en mí. Pero, como nos cuenta Emma Rodríguez, directora de Lecturas Sumergidas,  en otro de sus tesoros escritos, Gabo públicamente reconoció que este libro era realmente el que a él le hubiera gustado escribir.

Una novela perturbadora, por cuanto se encuentra cargada de sexualidad, muerte, lujuria, soledad, incomunicación, en un ambiente, sin embargo,  perfectamente formal; todo lo ordinario, eso sí, que puede llegar a ser un burdel gobernado por una mujer elegantemente inhumana, en donde ancianos contemplan, solo contemplan, los cuerpos desnudos de mujeres dormidas. En realidad narcotizadas.

A través de un erotismo sutil se rememoran relaciones con otras mujeres, las esposas, la madre, las amantes, y las hijas, en un vaho de insinuante estética japonesa.





YASUNARI KAWABATA (Osaka, 1899), Premio Nobel 1968, se suicidó a los sesenta y dos años de edad, y a pesar de haber escrito más de doce mil páginas de novelas, cuentos y artículos, no redactó ni una nota que ayudara a explicar las razones de su decisión. Profetizó, pobre, que la literatura llegaría a sustituir a la religión.



jueves, 15 de mayo de 2014

Catástrofe

Fotografía de Lourdes Albaladexo


Afinar un instrumento es desmentir lo confuso
El Luthier de Delft
Ramón Andrés.


Cuando se encierren los batidos,
las fluctuaciones desordenadas,
resonará la cuerda única,
se marchará el ruido, la ruptura ,
la vibración irregular
y empezará la música,
dará comienzo la danza
y el arco pasará rozando
sobre un complejo acorde de motivaciones. 

El silencio inundará la sala,
la vibración perfecta,
un mundo circular
que evoque abundancias y aleje carencias,
que llame a existencias y huya de pérdidas,
el instante justo anterior a la armonía.



Jan Miense Molanaer (1610 - 1668), Autorretrato

Nota blogscriptum:

Tensar la cuerda para afinarla es abrir la puerta a la catástrofe (katá "abajo"; strépho "volver"), buscar el caos para llegar a lo inmutable. Pulsar una cuerda, estirarla, hacerla vibrar y llevarla al reposo del que nunca debió partir. El cambio profundo, el proceso que transforma, que irrumpe y modifica para llegar a la quietud del entorno, del ánimo, de la conciencia.

Una cuerda que resuena redonda, lejos de expandir melodías, integra y recoge.

Os recomiendo este libro: sabiduría directa y sin alardes. Una delicia.



Os dejo con Henry Purcell. Dido y Eneas. Acto 3. Thy Hand, Belinda...When I Am Laid In Earth.


jueves, 8 de mayo de 2014

El sonido de los libros.

De entre mis distracciones favoritas: vagabundear por una librería.
La imagen es de la Librería Rafael Alberti de Madrid.


Escribe Emma Rodriguez en una magníca entrevista que realiza a Emilio Lledó en   Lecturas sumergidas lo siguiente:

 “Sin arremeter contra los vientos del futuro, contra los indudables beneficios de la tecnología, la suya (la del filósofo) es una defensa de los libros que se tocan, se acarician, se llenan de marcas y anotaciones que son como “pruebas de amor”. ¿Una reivindicación o tal vez una despedida de los libros tal como los hemos conocido hasta ahora?, me hago esta pregunta mientras charlamos, cuando él abarca con la mirada su extensa biblioteca y confiesa que en esas estanterías llenas de lomos de colores, de cofres del tesoro, están muchos de los pedacitos que conforman su biografía."

Os dejo el enlace:    http://goo.gl/fJDKlm


La fotografía muestra de izquierda a derecha a Angel Gabilondo,  Emilio Lledó y Jesús Marchamalo en la librería Rafael Alberti de Madrid en una inolvidable tertulia en la que el libro fue el principal protagonista.

Viendo el vídeo que os comparto uno advierte que lo que le llega a la mano al lector después de comprarlo no es nuevo. Trae el libro consigo un bagaje de manos, de caricias, de cuidados, de olores, de...incluso sonidos. Probad sino en la próxima compra a pegar el libro a vuestro oídos conseguiréis escucharlo. Y como en el matrimonio, a estas alturas de la modernidad, es necesaria una experiencia previa para ver si os gustáis. Es recomendable experimentar las primeras impresiones en el espacio adecuado y si es posible lanzarse a algo más que un simple devaneo, leyendo a saltos, dos o tres páginas escogidas al azar.

Por eso, en la defensa de los libros ha de incluirse la defensa de las librerías, cuanto más pequeñas y recogidas mejor, en donde a uno a veces le sorprenden los sonidos de las decenas de máquinas que los trajeron al mundo. Esfuérzate en apreciar también sus olores y entenderás entonces que, en realidad, no son del todo "nuevos"

 De entre mis distracciones favoritas: vagabundear por una librería.