Manual de instrucciones de blogscriptum

jueves, 26 de septiembre de 2013

Amanece en Madrid



El sol en Madrid nace cada mañana claramente más tarde. Yo, tendido a lo largo de tu cuerpo agradezco la tardanza, porque no lo espero especialmente. Un sol que nace cansado de antemano, de tanto trabajar este verano. Este otoño madrileño comenzará a olvidarse de un estío que no fue de azoteas, acaso de calles abrasadas, refrescadas por sonidos de  fuentes que ahora oigo colarse por entre las rendijas de la persiana. Su rumor y los rayos de este amanecer en Madrid, siempre naranja, siempre fuego, serpentean por entre las cortinas sin que  te des cuenta, arrastrando sobre ti su colcha tenuemente, tibiamente.

Suavidad, parsimonia y tu sonrisa ingrávida, destapan los recuerdos de la noche; son las sábanas que como estelas de raso, me rozan indolentes, para poder sentir tu latido al lado mío y ver que todo está bien, una vez mas.

De la lucha a muerte de anoche, que ya empezamos a cubrir con blancas sábanas comunes, sólo quedan cicatrices en el aire. Debajo del alba lisa de la cama, descubrimos la primera brisa fresca de lo nuevo, el otoño que comienza a hacerse claro por la noche; el sinuoso camino del espasmo lo recorrimos juntos de la mano, ensortijando nuestros dedos entre el pelo  y al final de la locura melodiosa, sólo voló una sonrisa muda, que quiso levantarse, refrescar aún más el aire de esta víspera y renovar la luz. 

Madrid por debajo y nosotros echados, sobre el puente levadizo de las manos incansables que en la sombra cumplen su oficio este amanecer, uniéndolo todo, todo entre tu luz y el resto del mundo.

Esta mañana que ofrece a la ciudad la nueva estación -que pasa por aquí vertiginosa- no posee ni más astros ni más mundos que los que giran en torno a tu cuello; todo es niebla, todo oscuro, más allá de ti, todo es penumbra.

La realidad es que esta habitación está muerta más allá de tu boca, para esta soledad de cuatro paredes, el sol no sirve ni calienta. Casi ningún sol. Salvo el de Madrid, al que, tendido sobre ti, no espero.

7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Si no lo has leído, te recomiendo un libro de Julio Llamazares: El cielo de Madrid. Te gustará.

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    2. No te vas a animar a participar?http://milmillonesdemiltruenos.blogspot.com.es/2013/10/la-vida-es-mirar-primer-concurso.html

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  2. Bonita forma de recibir al otoño. Si son así las noches para qué quieres que el Sol aparezca.

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    1. Cierto. Pero siempre (que no se entere Blogscriptum) espero mucho del cielo que se estrena cada día en Madrid.

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  3. Estoy de acuerdo con Amr, recibir así el otoño agarrándonos al cuerpo y a la vida, es un regalo, y si éste es es Madrid,ciudad abierta y solidaria, mejor.

    Me tomo la libertad de dejaros este poema de Tomás Segovia

    Otoño juntos,

    Otoño vuelve a colocarlo todo
    Mucho más en su sitio
    Después de barrer bien

    Aprovecha el frescor
    Para hacer con el aire cuenta nueva
    Antes que el año acabe

    Otra vez sus caminos son de estreno
    Otra vez sonreímos de acordarnos
    Que antes que a todo lo demás
    venimos
    A abrir las puertas y salir al fresco
    Dejar sin aprensión nuestro envoltijo
    envuelto
    Y surcar ágilmente
    Estas límpidas pozas cegadoras
    Donde toda jugada está siempre
    empezando

    Pues remover la luz y el alborozo
    En este libre golfo zambullidos
    Es la animosa empresa más
    rectamente nuestra
    Y correr al azar sin reticencia
    Por un jardín azul florido de
    llamados
    Fue siempre la mejor manera
    de estar juntos.

    Satur

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    1. Hola Satur. Tomás Segovia es genial y me alegro de verte por estas páginas. Es siempre un placer leerte cuando participas de Blogscriptum. ¡Adelante!, hazlo.

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