Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 9 de julio de 2013

La lluvia en Oviedo. 1

Foto de Tatsuo Suzuki

Capítulo 1

Oviedo de noche sólo es silencio y el susurro de la lluvia. Unas calles destartaladas por el entorno de la catedral, algún perro que pasea barruntando y un continuo mojar las calles. Sin solución. Hasta que se empapan las fachadas y con ellas el alma.

El frío y la lluvia hacen de la ciudad un territorio donde la soledad, hostil, se hace definitivamente esteparia. La soledad erosiona como el viento constante, inclemente. Limando hasta hacer del perfil de cualquier vida un vago recuerdo. Formas irreconocibles.  La vida se extiende entonces, plana, como una gran y única pregunta. Un sábana. Un lago en un misterioso silencio. Y el silencio es, además, agotador.  Al final, mojadas, el alma y la inspiración -que son la misma cosa- se deshacen como cartón, lenta, irremediablemente.

El éxito le había llegado a Carlos demasiado rápido, demasiado pronto. Tras su primera novela había sido fichado primero por los periódicos locales y luego los de tirada nacional. Se vio obligado a escribir a diario su columna y dejó entonces de vivir. Porque escribir exige tomar partido entre vivir o contarlo. A pesar de no desearlo, sucumbió al apremio y el compromiso. Sin apenas tiempo de escribir, más que del presente, del ahora, se olvidó de escribir desde el deseo o desde la memoria. Las dos habían inspirado sus primeros textos juveniles y sin contratos. Nada de lo que fue y tuvo y mucho menos de lo que pensaba  ser y lo que deseaba llegar a convertirse volvió a inspirar sus textos. Nada de eso volvió a ser el eje de sus pensamientos. En algún momento impreciso de aquel éxito profesional dejó de tener anhelos para pasar a tener objetivos.

9 comentarios:

  1. Una de tantas maneras de convertirse en humo !
    Bien-vuelto !!

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    1. No me fui nunca. Al menos, no mi cabeza. Ahora me siento extraño si paro. Ojalá no encuentre un oficio en esto...

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  2. En los anhelos esta tu alma inmersa, en los objetivos tu alma deja de estar. Me alegra volver a leerte.

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    1. A mi me alegra que lo hagas. Pero ¿en qué momento exacto cambiaron nuestros anhelos por objetivos?...La lluvia en Oviedo...síguela.

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  3. Después de tantos días alejada de este rincón junto a la ventana, una inesperada tormenta de verano me lleva hasta aquí, donde curiosamente también llueve.
    Sin duda el poder que ejerce la lluvia en nosotros es fascinante.
    Dices que "escribir exige tomar partido entre vivir o contarlo".Acabo de comprobar que precisamente esa realidad me ha alejado de aquí, y también que en mitad de tanto calor, necesitaba mucho más de lo que creía la frescura y oscuridad de
    este paisaje.
    Deseando el segundo capítulo.
    Un abrazo de una admiradora.

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    1. Te daré más capítulos si quieres. Pero dejará de llover en Oviedo. Ha de suceder. Me alegro mucho de verte por aquí.

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  4. He leído todas las entregas de "La lluvia en Oviedo" seguidas. Es la ventaja que tiene desconectarte del mundo (virtual) para vivir el mundo (real) de las, cortas, vacaciones compartidas con mi hijo.
    En esta primera entrega sabía que algo me escocía, algo no 'casaba', al menos conmigo. Y, en la corta medida en que te conozco, tampoco contigo. "Escribir exige tomar partido entre vivir y contarlo".
    ¡No! Fue lo que resonó en mi cabeza al leerlo... ¡No, no, no! Escribir es vivir...

    Para mí lo es. Es vivir mi vida, y revivirla, y vivir otras vidas, y crearlas, y hacerlas y sentirlas mías, aunque no lo sean, en realidad... Aunque tengan su propio devenir, ajeno a mi pluma y, en muchas ocaasiones, a mi voluntad...

    Y, navegando por tu casa intentando descubrir tus estados de ánimo, tus impresiones, tus ideas a lo largo de tu historia (la virtual, no aspiro a más) me he tropezado con algo distinto a lo que aquí escribes...

    "Escribir es vivir. Escribir es también morirse para luego leerte y renacer."
    Son palabras tuyas, de octubre de 2012.

    Con éstas sí que me identifico. En éstas sí que creo...
    Y no voy a llorar por ti, ni mucho menos voy a rezar para que no te ocurra.
    A pesar del tiempo que te lleva, a pesar del dolor que en ocasiones causa, a pesar de las horas robadas al día y al sueño, a pesar de todo, estoy segura de que tú tampoco quieres dejar de escribir...

    Al menos, yo no quiero dejar de hacerlo.

    Espero y deseo que tú tampoco quieras.

    MJ

    P.S. Y en mi vagabundear por el mar de tu casa también he encontrado "Cienfuegos". ¡Me ha seducido! ¿Nos contarás cuándo está lista y a la venta tu novela? ¡Me encantaría comprarla! :)

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    1. Déjame que piense. Me has noqueado. He de entender mis propias contradicciones. Asumirlas. Soy enormemente volátil, cambiante, estoy expuesto a vuestro análisis y eso me hace ver la trascendencia de lo que escribo.

      Una vez escribí:
      Mi Blogscriptum es mi zeppitsu, mi yuigon. Tranquilo, no pretendo suicidarme y no he de lavar mi honor. Lo que si es verdad es que a menudo me siento amenazado por el enemigo y antes de caer en sus manos, envuelvo mi tantō en papel de arroz como un samurai para no mancharme las manos, y hundo en mi abdomen la palabra, antes de que otros me la roben. Tu estás detrás y decides; si me ves falto de valor o el dolor se hace insoportable, completa tú el ritual. Escribe y lee… o lee solamente. Tu decides mi amado kaishaku. Tu decides.

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    2. ¡No era un reproche! Además, todos somos cambiantes, ¿no?.
      Al menos, yo lo soy... Y me gusta la gente flexible, capaz de adaptarse...

      También he leído esa entrada.
      Pero he de confesar que fue de madrugada, y a esas horas mi cerebro no funciona nada bien... No me vi capaz de hilvanar ni un solo comentario...

      MJ

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