Manual de instrucciones de blogscriptum

miércoles, 10 de julio de 2013

La lluvia en Oviedo. 3


Capítulo 3

Perdidas sobre la mesa, una cajetilla a medio fumar, un cenicero y su cuaderno de notas. Advirtió que la distancia entre las tres era gigante y de ellas y hasta el borde de la mesa, solamente el espacio suficiente para apoyar sus codos. Sin holguras. Algo así como su vida. Todo a su alrededor ocupaba un espacio impropio, al menos el que el creía suyo.

La vida, la ceniza, su sueño perdido como el humo –pensó- Los años consumidos como los cigarrillos que le faltaban a la cajetilla. Cada vez menos, sin atreverse a contar los que quedaban. Sin saber exactamente los que ya había fumado. Muchos, en cualquier caso. Colillas arrugadas en el cenicero –un viejo plato de latón de Mahou- como la piel de esos perros japoneses que tanto odiaba. Sus años, los mejores, como un shar-pei. La ceniza era ahora un recuerdo de su vida, el residuo de lo que fue, consumida, disgregada. Polvo y briznas de papel y boquillas. Una vida ausente de rescoldos. Sopló sobre ellas, sobre un fuego apagado y disgregó un humo que se elevaba sin concentrarse.
Ya no creía en nada. Menos en sí mismo.

Se levantó tambaleante hacia el cuarto de baño. Al final de un zigzagueante camino se dio de bruces contra su puerta. Advirtió, como siempre, pero en ese momento más intensamente que nunca, que no conocía nada más objetivo y presente que un espejo. Hacía mucho tiempo que había decidido renegar de su juventud y con ella a sus recuerdos. Alcanzó a suponer entonces, que en ese momento, justo en ese momento de renuncia no consciente, se materializó el instante en el que acababa de abrirse paso, a empujones, sin preámbulos, la madurez.



4 comentarios:

  1. Empieza el declive, la falta de amor?. Te sigo.

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    1. No...por cada declive te invento un tal vez. Espera amr...espera.

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  2. Yo no lo calificaría de Madurez... diría decadencia, para mi la madurez implica un estado mental de serenidad y Carlos no actua ni piensa de manera serena.... la camarera, en cambio sí... mira, ve, reconoce y mientras analiza se atreve a tomarse una cerveza.... madurez emocional.

    seguirás verdad....
    Los finales sin concluir me hacen olvidar la película/historia
    Besos
    K

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    1. "Anduvo por la melancolía de una playa en un invierno agotado, llamando a las puertas del límite, al confín de la existencia, a la llamada de un resurgimiento que se adivinaba en la brisa del mar, algo más suave que los días previos, empapado a esa hora ya de la soledad del ocaso.

      Paseó descalzo, ausente de un mundo de engaños, fugaz y traicionero, pródigo en traiciones y seductoras mentiras.

      Adivinó que en su vida no pasaba nada, nada excepto las olas que traían recuerdos de otros sitios, la arena mojada bajo sus pies o las gaviotas que dibujaban picados sobre el mar. Advirtió que no pasaba nada en su entorno, nada excepto la vida y la muerte"


      Yo creo que Carlos es el opuest oa este otro personaje que inventé: el Señor Fanthom. Yo no creo que sea decadente, K, es que entró en una Madurez solitaria en la que simplemente no sabía respirar. Carlos creo que no es un amante de la Misantropía precisamente. Vive una madurez insegura. Pero...la decadencia tiene un carácter de irreversibilidad que no le auguro a Carlos. Déjale. Quizás mañana la cosa cambie...depende de como se despierte el escritor del escritor (YO)

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