Manual de instrucciones de blogscriptum

miércoles, 17 de julio de 2013

Autobiografia semiautorizada.



Asomado al balcón de Palacio, que da vista al oeste madrileño, desde donde se ven los límites verdes de esta ciudad, me he sentado a pensar.
Al final de este día de estío, el aire, por fin, no pesa. Lleva ya la tarde un vestido malva, melancólico, que hace que los tejados de Madrid se ablanden. De en medio de los ruidos de la ciudad -subiendo por entre sus fachadas- nace un suave silencio.
Al fondo de la vista, el éxtasis violeta, exiliado desde poniente, me invita a reclamar la parte que me corresponde a estas alturas:  un solo haz de sol; un campo verde, pequeño; algo de sosiego con un poco de pan y agua - a ser posible- y algún difuso pensamiento que paso ahora a relatar:

-       Primero:

En el trastero del espíritu, descuidadamente arrinconado, guardo varias cosas íntimas que se me antojan como el recuerdo de un beso agradable (el primero): la memoria de un teatro infantil que es el escenario antiguo de mi casa, de luces tenues, azuladas, lunares; una música heredada e invisible; y el galopar del corazón latiendo a trompicones, en un hablar tartamudo e inseguro, después de algún éxito pequeño.

-       Segundo:

Ahora agradezco: el placer que obtuve  de alguna que otra sombra (recuerdo que no me conformé con cualquier encina); no haber exigido nada a los demás; no haberme arrepentido de llegar a conocerme; saber sentir, de alguna forma distinta, la monotonía de cada día, más que nada, para que no duela; conseguir apretarme yo solo el cordón de mis zapatos y huir, con dignidad, de la tentación de dar a los demás las limosnas de un lenguaje vulgar.

-       Tercero:

Me he esforzado: en  evitar el ansia de cosas imposibles, no pretendo ser un héroe; en renegar de añoranzas de lo que no ha sido, no pretendo ser un ingenuo amante y en no codiciar el deseo de un “tal vez” inaudito, no pretendo ser un estúpido feliz. Todos estos (tres) son gestos cansados del alma, que no dejan pensar, que no dejan hacer, que no dejan ser.

En esta tarde de estío, al final de este día, ahora que corre una vaga brisa, me doy cuenta que mi autobiografía está formada de dos o tres fragmentos, apenas cuatro párrafos, de una lectura no excesivamente complicada.



5 comentarios:

  1. Creo que en esta tarde tan calurosa de nuestro Madrid, has resumido en demasía tus recuerdos, tus anhelos y tus momentos de orgullo. No creo que debas ser tan duro con tu, no dudo en absoluto,ocupado, rico,dadivoso e interesante existir y deberías pensar en lo que tenías cuando eras un niño y todo lo que has conseguido hasta ahora y no me refiero a lo material solamente.

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    1. ¡Uy! es que una autobiografia más extensa no interesaría a nadie. Apenas interesa al grupo de los cien pendejos. No pasa nada por ser algo duro contigo mismo. Y sí, soy enormemente afortunado por todo lo conseguido. Pretendía ser poético, pero últimamente aparecen metáforas melancólicas...Cachis, tengo que cambiar de estilo.

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  2. Cuando empezaste a escribir el blog tu color era el azul, lo mencionabas varias veces en todos tus relatos, poemas, etc.

    Ahora estás en malvas y con tendencia al violeta....curioso!

    Tu autobiografía ... no se, no se... no opino.

    Te propongo (si no lo has hecho ya) que escribas sobre colores, pero en dos estados... 1ºen estado "normal" y 2º en estado: +2 gin tonics
    Aceptas?
    K

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    1. ¿colores sólo?. Sentidos ....¿mejor?. El olfato...¿quizás?, es el más primitivo.


      No, no acepto propuesta bajo gin tonics...mi hígado y mi cerebro no está en sinergia nunca cuando bebo.

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    2. Por eso... las emociones, en mi humilde opinión, no tienen vínculo ni con el cerebro ni con el hígado... pero los gin tonics o una cervecita a veces ayudan a que afloren...
      K

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