Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 30 de abril de 2013

Una breve historia de casi todo



Hoy os pido un ejercicio de reflexión a partir de dos películas. La primera la encuentro en la red y eso me genera una gran inquietud. Esto lo he visto en otro momento –pienso- de otra forma, estoy seguro.




Corro al laboratorio y recupero un video de mis amigas (que hoy edito y publico para vosotros) a las que durante unos años cultivé, alimenté, cuidé y …¡exacto!. Encuentro sorprendentes similitudes. Quizás penséis que estoy loco, pero se me antoja una idea común para las dos películas.



En cada uno de nosotros se esconde la primera partícula del mundo recién creado. Se percibe el olor de los primeros minutos del Big Bang, de la creación. Se guarda la fuerza interior del origen de todo.  Explorando  lo más pequeño, se perciben los vestigios del primer segundo.

Somos en nuestra condición de infinitésima partícula un espejo del Universo y en todos se advierte la Ciudad, el Mundo, la Galaxia. Lo infinitamente pequeño invita a la reflexión; lo minúsculo, lo breve, interpela al Universo entero como una resonancia de sí mismo.

Cierro los ojos y entre estos dos videos encuentro profundas y misteriosas similitudes. En la vida, pequeña o grande,  se revela un carácter que permanentemente suscita la idea de transformación, de dispersión y vuelta a la reconciliación, de desmembramiento y perpetua reintegración. 

Hoy me asalta la idea del individuo como el principio de cualquier transformación y metamorfosis Universal. Sea el individuo celular o multicelular.

2 comentarios:

  1. Hoy estás muy trascendental, es cierto, en los dos videos hay gran similitud, y me recuerda la vida , cercania en la niñez, alejamiento en la adolescencia y vuelta a la cercania en la vejez. La unión como fuerza o como un simple dejarse llevar, la busqueda de la identidad o el alejamiento y vuelta a la unión por sí he perdido el norte (ese norte al que te referias hace unos dias).

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  2. Cuando contemplo el baile de los pájaros, a través de la pantalla como hoy, o en vivo como tengo oportunidad de hacerlo en ocasiones, siento que nacen en mi emociones contradictorias.
    Por un lado, la admiración, la sorpresa, la alegría de saber que la vida, cualquier manifestación de ella, sigue pujante, con fuerza. A pesar de mí, o del género humano. Sigue su paso sin importar si nosotros estamos ahí para contemplarlo, o para impedirlo...
    Por otro lado, me dejo arrastrar por la imaginación y siento el vértigo de situarme en medio de la bandada, volando libre, con todos mis congéneres a mi alrededor. Rodeada de miles de seres pero siguiendo mi camino, segura de que, en ningún momento, se va a producir una colisión. Segura de que seguiré bailando con mis compañeros esta danza de libertad que a todos nos permite expresarnos, sin necesidad de impedir ni coartar el camino de los demás.
    Nunca había visto el baile de las células, pero tienes razón en que tienen muchas similitudes.
    Gracias por verlo, por intuirlo, y por compartir con nosotros tu visión.
    MJ

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