Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 2 de abril de 2013

Cuando no hay otro fantasma. Parte I



Prólogo: Los Fantasmas.
Los fantasmas no están locos, no se vengan nunca de nada, agotan simplemente sus últimas fuerzas en un tránsito ínter-mundos, siendo fieles a su memoria.  La gente entierra a sus muertos en los pueblos para abandonar allí - en vano- a sus fantasmas, para mantenerlos alejados. Al cabo del tiempo, devoramos sus casas y rapiñamos con sus muebles y recuerdos, creyendo ingenuamente, que se trata sólo de cosas. Sin embargo, los muertos vuelven siempre y se sientan  con nosotros, saliendo de sus antiguas pertenencias, que aún siguen vivas e impregnadas de su esencia.


Capítulo 1: la Casa
La vieja casa de granito moría ausente, en silencio y desesperadamente sola. Nada más que ella y la niebla. Las enredaderas y la hiedra violaban vorazmente espacios que no les correspondían. Una enfermedad de tacto viscoso, de sabor podrido y meloso, un veneno inconfundible y dulzón que ascendía por sus paredes, atestando de hojas verdes sus muros y ocultando tras de sí las sombras, los muertos y las figuras enormemente negras y silenciosas, todas sentadas en torno al fuego, que vivían en su interior, que morían en su interior.
La herrumbre, las zarzas y las ortigas cayeron sobre ella cargadas de olvido. Sus muros abrumados bajo su enorme poder, su violenta crueldad, arrumbados, respiraban únicamente por un tejado de pizarra que desde el camino de Miraflores se adivinaba, flotando en la niebla por las mañanas, con una enorme carga de melancolía.


Capítulo 2: Los recuerdos
Desde su ventana Vicente espiaba aquella casa vacía, viendo los días pasar a través de los visillos como pasan las nubes, de una en una. En la antigua casa de Miraflores no había certezas, apenas suposiciones. Entre los árboles del jardín volaban las sombras, un murmullo interminable de palabras, sonidos y un silencio inundado de intuiciones que escondían en la clandestinidad de la hojarasca susurros y risas infantiles  que, como las llamas frente a las que Vicente se sentaba cada tarde, sonaban profundamente musicales. Mientras lijaba y repasaba el escaño que heredó de aquella casa con el cepillo, sacando de entre sus nudos y betas algún recuerdo pasado, fue notando en aquel invierno, que la nieve y sus recuerdos se iban espesando al unísono. Aquella sensación de poseer algo impropio le fue sumergiendo una noche tras otra en un acelerado insomnio, del que podía librarse únicamente a intervalos, con un sueño inquieto.

Capítulo 3: La llamada
Los sueños tienen distintas velocidades. No hay sueños y pesadillas, hay confusiones rápidas y lentas. Después de varios inviernos, después de tanto tiempo, Vicente llegó a la profunda convicción de que no hubo un sólo instante de infelicidad en aquella casa mientras vivió. La paz fue constante entre aquellos árboles. Llegó a esa conclusión después de una noche lenta en la que la niebla que envolvía el tejado de pizarra de la casa abandonada, flotando en el aire, se terminó enredando entre los barrotes de su cama. Escuchó claramente sus palabras en voz baja salir desde detrás de algún visillo medio caído de sus ventanas, e intuyó, en la prolongación del silencio de aquella noche, la inquietud que la casa le causaba. Una sensación confusa y turbadora, de armonía y de angustia que le hizo levantarse y adentrarse en su jardín, hundiendo los pies profundamente en su miedo y en la nieve.

Capítulo 4: El encuentro
Subió las escaleras de piedra, flanqueadas por los árboles, inmóviles, solemnes, en un jardín lleno de reflejos densos e indestructibles, que se hacían trémulos cuando, proyectados sobre el pequeño estanque, eran movidos por el rozar del viento sobre la superficie del agua. Una dulce y brutal nostalgia invadió el corazón de Vicente envuelto, como aquel jardín, en una penumbra temblorosa.
A medida que se acercaba a la casa notaba más claramente el grito de las piedras sepultadas bajo el liquen y el lamento infinito de las vigas de la puerta que se ahogaban podridas bajo el musgo de varios inviernos.
La fiebre le subió como una arcada violenta por los caminos subterráneos de su piel cuando golpeó con fiereza la pesada puerta desquiciada.
Junto al fuego encendido, sombras muertas, enormemente negras y silenciosas, todas sentadas juntas, repasaban cortinas y sábanas, doblándolas con mimo. Los muertos de ahora y de antes se voltearon y comenzaron a mirarle al unísono.





9 comentarios:

  1. A veces hay cosas difíciles de explicar...mientras yo conversaba con un fantasma, La Tatán, y su piano aquí en mi salón. Mi hermano conversaba con otros fantasmas... con su casa de Miraflores y con Vicente, su marido.
    Esta es la conversación paralela...Tengo que reconocer que me recorren escalofrios.

    http://amiscincuenta-pdpz.blogspot.com.es/2013/04/historia-de-un-piano-solo.html

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    1. Espero que te haya resultado respetuoso el relato. Si, realmente hay situaciones entre nosotros....extrañas.

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    2. Me ha movido muchos sentimientos...y como muchas veces, cuando recuerdo esa casa, me doy cuenta de que tengo un duelo muy mal resuelto. A menudo las lágrimas se apelotonan en los ojos....

      Déjame que te cuente que paso después de leer este relato...
      Rocio había leido los dos..el tuyo y el mío. Y me pregunto (1:30 de la madrugada)
      -Me han encantado mamá...pero no entiendo porque habéis escrito los dos a la vez sobre lo mismo.
      -Yo tampoco lo se Rocío. Casualidades de esta vida.
      Jorge desde arriba que estaba escuchando me dice:
      -Mamá...puedo dormir contigo? Estoy "cagado" !!
      mientras trataba de convencerlo de que ya era mayor y se quedara en su cama....la lámpara que tenía a su lado, la del salón de Miraflores (mi casa esta llena de cosas de aquella casa)hizo "ploffff" y se fundió.
      Jorge bajo de tres salto a mi cama, se abrazo a mi y allí paso toda la noche.
      Casualidades.........

      Mis hijos también tiene un duelo mal resuelto con aquella casa....

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    3. "Al cabo del tiempo, devoramos sus casas y rapiñamos con sus muebles y recuerdos, creyendo ingenuamente, que se trata sólo de cosas. Sin embargo, los muertos vuelven siempre y se sientan con nosotros, saliendo de sus antiguas pertenencias, que aún siguen vivas e impregnadas de su esencia"

      No...evidentemente no son solo cosas....

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  2. Parte II ya, por favor!!
    A medida que leía, lo vivía!

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    1. Agradezco a esos fantasmas que os acompañan, aquellos que vigilan estancias, que no abandonen esa casa. Aquellos que en vida sin duda alimentaron esa poderosa inspiración capaz de recuperar vidas extinguidas y que hoy nos regalan sensaciones, vivencias y sentimientos dormidos. Lo mejor de esos encuentros: nos invitan a soñar.

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    2. No se si la parte dos te satisfará. Es dificil trasmitir con respeto extrañas vibraciones que aquella casa producía a sus visitantes, siempre positivas, siempre. Mi verano allí empollando como un loco lo recuerdo entrañablemente. El sitio, pero las personas que lo habitaban, y ya no claro, me impactaron enormemente, en lo personal y porque no decirlo en lo profesional (que se estaba gestando). De verdad, no pretendo causar miedo, ni crear fantasmas, simplemente disfruto enormemente de aquellos recuerdos y no sabía como revivirlos y me .........vinieron..........fantasmas.

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  3. Para cuando la parte II. Me gustan los fantasmas familiares, te hacen recordar que tu eres así porque ellos estuvieron allí. No me importa que hagan ruido o notar su presencia.

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    1. Ya tienes tu parte dos. ¿Responde a tus espectativas?

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