Manual de instrucciones de blogscriptum

miércoles, 3 de abril de 2013

Cuando no hay otro fantasma. Final.



Capítulo 5: El despertar
Luego de aquella noche, de aquel sueño, sólo la oscuridad.  Sólo hubo más largas noches y silencios. Sentado en el escaño que ya había terminado de lijar, pasaba las tardes en una rutina monocorde y acariciaba con las manos el tiempo y la superficie de cerezo que le recordaba, con pensamientos atestados de inquietudes, a la antigua propietaria de aquel escaño.
¿Aquel sueño no había sido realidad? No, no existió nunca, sólo el fruto triturado de su insomnio y de su incipiente locura; y al fondo de aquella ventana, en frente, en la vieja casa de granito, el murmullo vegetal, un susurro lejano y las interminables horas de la tarde que disfrutaban andando lentamente por aquel jardín.

Capítulo 6: La decisión
El tiempo se fue muriendo. El tiempo y no ella. A Juli el cáncer le había reventado el pecho con una risa seca, umbría, fría,  nacida de una boca desdentada. Una risa muerta y zafia que parecía haber brotado de lo más profundo de la tierra y que estalló entre su corazón y su vestido y nunca más calló.  Los mismos pechos vírgenes que habían arrullado a Vicente, envolviéndolo en el pasado -mil veces- en unas friegas de colonia de lavanda, a la salida de la pequeña piscina de agua fría, terminaron por violarla y someterla. El tiempo se fue muriendo en torno a su recuerdo y aquella casa. El tiempo y no ella.
Otra noche el invierno carente de estrellas se reflejaba sobre el cielo, devolviendo contra el firmamento de la Sierra Madrileña, la helada luz de una luna sobre la nieve.
Vicente se abrigó brevemente -ardiendo como ya estaba por dentro, no era necesario más- y salió arrastrando el escaño sobre el suelo blanco, dejando profundamente marcadas las líneas paralelas de dos robustas patas de cerezo lijado.

Capítulo 7: La última visita
Aquel escaño durmió ya sólo desde entonces. Descansaba junto a la ventana igual que siempre. Sobre él se proyectaba la primera luz de la mañana.  En el jardín un tilo se movía con el viento y un enorme nogal lanzaba nueces sobre un tejado envuelto en niebla. Como cada mañana desde aquella noche, una columna de humo salía de la chimenea de granito -inclinada, pero no vencida- de la casa vieja de Miraflores. Juli encendía el fuego cada día y repasaba las sábanas y manteles. Un intenso olor a té inundaba toda la casa y el jardín se encontraba envuelto en un extraño y nostálgico resplandor de otoño. Sólo al final del día la mujer acudía puntual a su cita para sentarse junto al fuego y danzar junto a las sombras que dibujaban sobre la pared teatros chinos desfigurados.
El amarillo y el rojo del otoño se fueron mezclando mansamente con los recuerdos de Vicente y la vida fue apagándose en él como la lumbre en el hogar. Sólo los últimos rescoldos de su alma se encendieron con el batir de puertas y ventanas por culpa de un viento frío de un invierno nuevo que refrescó todo Miraflores.
Juli arropaba cada noche a Vicente y el quería percibir el olor a colonia de lavanda mientras se dormía. El tejado de la vieja casa de granito danzó otra vez entre la niebla  que vino después a arrullarle al hacer vibrar musicalmente los barrotes de su cama.

Cuando no hay otro fantasma posible, para qué ponerle nombre.



Blogscriptum: Dedicado a la memoria de Juli, a sus friegas con con olor a lavanda (Atckinson) cuando era un niño y me helaba al salir de la piscina, a sus pechos  y en recuerdo de mi verano de cuarto de Medicina, lleno de libros, en Miraflores de la Sierra – Madrid- en los que no hubo ni un solo momento de infelicidad.
Al Té de la Tatán (Remedios de la Peña) y su vitalidad.

Inexplicablemente, o si, quien sabe, en el mismo momento que yo publicaba esto, mi hermana nos ofrecía esto otro:  

 http://amiscincuenta-pdpz.blogspot.com.es/2013/04/historia-de-un-piano-solo.html

5 comentarios:

  1. Me imagino que el mismo fantasma os ha rondado a los dos, un fantasma amable y al que nunca olvi
    dareis. A eso me refería en la Parte I, me gustan porque nos hacen sentirnos bien y queridos.

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    1. Es el fantasma que trae esta música de Purcell....¿puede ser de otra forma que amable?

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  2. Uffff...lo siento...lloro y tengo toda la carne de gallina.
    En cuanto pueda te contaré el relato de una historia real (o no) sobre el espíritu -que no fantasma- amable de Juli. Rocío te lo ratificará.
    Que bonito Enrique...que bonito !!!!!

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    1. La conozco....se reproduce en este texto: juli les arropaba por la noche.

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    2. Precioso. Y aquí me quedo también, en este espacio sin horas, http://moncollage.blogspot.com.es/2012/11/el-lago.html.

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