Manual de instrucciones de blogscriptum

miércoles, 13 de marzo de 2013

Un café solo...solamente.




Hace unos días me propusieron un "reto" a propósito de esta fotografía de Richard Kalvar para Magnum Photos. Existe una historia detrás de cada instante fotográfico. En el blanco y negro no existen claro-oscuros, existen matices. Presento esta minonovela en tres capítulos, con preámbulo y epílogo.


PREAMBULO
Agosto de 1978. Me siento en el café más famoso de Piazza Navona a descansar. Mi periódico me ha enviado a cubrir la noticia de la elección del que será el próximo Sumo  Pontífice. Pido un café solo mientras leo el Tartufo o el impostor (Tartuffe ou l'Imposteur) de Molière. Desde el primer momento, por su malicia e hipocresía Tartufo el beatorrón, el torpe y mediocre ladino se me hace odioso, verdaderamente deleznable.

CAPITULO 1: CALIENTE
El deseo. Siento sus ganas detenidas en su  propia complacencia. Un anhelo, una aspiración  vehemente que le
hace perder el hálito. Noto su respiración trabajosa y esa sonrisa contenida en un ansia húmeda y una impaciencia que la acerca al lado oscuro del deseo: el temor, angustioso, febril y apresurado de quererlo ahora, ya. Sus ojos de una caliente avidez, voraz y felinos me excitan mientras la observo.

CAPITULO 2: AMARGO
Veo unos ojos encapotados y tristes, quizás embozados en una capa de envidia que la hace parecer el mismísimo Caín del sexo. No siente realmente envidia de lo que su rival posee, que no creo que sea nada, sino de la  imagen que proyecta. Ansía su deseo y a la vez odia la imagen de serenidad y felicidad que adivina en su sonrisa. Los celos son delirantes pero la envidia no, la envidia es pura, real y amarga... como su vida.

CAPÍTULO 3: FUERTE
Él nota su presencia contra su espalda, como el mar produciendo estampidos. Nota sus ojos como borbotones de espuma. Ella es el hervidero encendido y presiente su agitación sobre la nuca, sobre el acantilado firme y duro, fuerte y recto de su espalda, igual que ahora está su sexo que crece entre el telón negro de su entrepierna. Nunca comenzará la representación. Jamás saldrá de bambalinas.  ¡Pero Dios! qué firmeza la suya, como soporta el ademán de ese mar incansable. Le admiro. Le compadezco.

EPÍLOGO: ESPESO
Nada más terrible para la tentación que el que no sabe caer en ella.
Y yo, que me había sentado en la Plaza más bella del mundo a tomarme el famoso Tartufo del Tre Scalini, mientras me observan los quattro Fiumi que quieren aplastarme con sus pies de plata, me siento tan espeso como el café que me termino. Puedo ver reflejado en el fondo de la taza el Ganges de Bernini que se cubre la cara. Y yo, sin embargo, no consigo ver otra cosa frente a mi que lo que se me parece como evidente.

La gente corre hacia la Vía de la Conciliazione porque parece que el humo que sale por fin es blanco. Tomaré una foto de este momento antes de irme. Sí, ahora, click.




3 comentarios:

  1. Habemus Papa, para el que le interese. Como una pelicula italiana nos has llevado a la plaza Navona y has intrigado por nosotros. ¿Seguro que esperabas la Fumata Blanca, o realmente lo que te interesaba era el trio que tenias enfrente? Lo has descrito perfectamente y has narrado la escena a la italiana , con deseo implicito pero sin desenlace. Me gustó.

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  2. Sin ánimo de ofender a nadie, aunque sé que me meto en terreno pantanoso... Nunca os habéis puesto apensar ...¿Que absurda es la iglesia? (y digo la iglesia, no la religión)
    Si no me equivoco todos y cada uno de los pensamientos de los personajes son pecados para su condición de religiosos, ¿no?... pues, puestos a pecar... menos pensar y más hacer, al fin y al cabo todo se arregla igual: con arrepentimiento y algún que otro rezo.... lo dicho, absurdo! La represión nunca es sana.
    Insisto, solamente es mi opinión sin intención de herir.

    El relato, divertido y me quedo con la frase: "Nada más terrible para la tentación que el que no sabe caer en ella"
    Por cierto, me gustó aquello que nos propusite una vez sobre qué interpretación le daríamos a una foto (en la que salia una chica a medio vestir en un balcón y un chico fumando (creo) en una habitación)... me gustaría que lo repitieses, ¿cómo lo ves? ¿Nos lanzas un nuevo reto?
    K

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  3. Nada como mirar, y volver a mirar con atención para entender y crear.
    Muy interesante tu visión. He saboreado esta delicia de café, y a mí no me gusta fuerte y espeso.
    No sé desde cuando sigo tu blog, pero me alegro de hacerlo. Ah, me encanta Mastroianni.
    Un abrazo.

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