Manual de instrucciones de blogscriptum

jueves, 27 de diciembre de 2012

Ligero de equipaje


España se desangra. Otra vez.

Lo que condiciona las posibilidades de progresión, prosperidad y convivencia de un país, entre otras cosas, no es el pasado sino la razón de ser de quienes lo habitan, la voluntad política de hacer del presente un territorio moral, un lugar hospitalario para todos. Es un delito, por no decir que es inmoral, que esta voluntad política obvie los errores cometidos en el pasado.

En Coulliere hay una tumba modesta, tan sólo una lápida colocada en el suelo. El nombre de su propietario, dos fechas  1875 - 1939 y sobre ellas casi siempre, por no decir siempre,  unas flores acompañadas de un verso:

Y cuando llegue el día del último viaje
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontrareis a bordo ligero de equipaje
casi desnudo, como los hijos del mar.

La historia, no por bien conocida, debe ser dejada de contar. En Colliure, al borde del mar, descansó finalmente Antonio Machado tras un largo, alucinado, interminable y vejatorio  viaje desde Barcelona, a través de los Pirineos, finalizando allí donde el mar pudo, finalmente, lamerle las heridas del desprecio.

Seguro  que de cara al mar, con el sombrero en una mano y el bastón en la otra pensó en los primeros versos del que sería su primer poema en el exilio y que su hermano José encontró en su gabán: Estos días azules y este sol de la infancia… En el mismo bolsillo y junto con el papel que recogía esta frase, este verso empezado y ya nunca terminado, otro papel recogía el primer verso del monólogo de Hamlet. Ser o no ser. Un tercer papel en su gabán contenía un verso de Otras canciones de Guiomar, algo modificados:

Y te daré mi canción
“se canta lo que se pierde”
Con un papagayo verde
Que le diga en tu balcón.

Seguro  que de cara al mar, con el sombrero en una mano y el bastón en la otra imaginó como nunca un patio sevillano o un campo de Castilla, pero más que nunca supo, de cara al mar, de la vida, del dolor, de la pérdida y de los sueños que se pierden.

En el mismo día que el Presidente de la Comunidad de Madrid reclama una regulación de la ley de huelga, solicitando a quien corresponda (como si no supiera que su partido cuenta con mayoría absoluta) la puesta en marcha de las disposiciones que la regulen (limiten); en el mismo día en que se aprueba la externalización de la gestión (privatización) de nuestro sistema sanitario, por su sola voluntad, sin consenso y por décadas futuras; en este mismo día, dos días después de que haya obtenido su Doctorado en Medicina mi compañero Miguel, la gerencia de mi hospital decide no renovar su contrato. Miguel se movió inteligentemente desde hace meses, fue previsor. Miguel comienza el día dos de enero en Oxford otra vida y otros sueños. Creedme, Miguel no es el único caso. No nos podemos permitir perder a estas personas. Es el mismo error del pasado. Es un delito. Es inmoral. España se desangra. Otra vez.

Y yo, mientras tanto, ando preparando mi salto de este tren, porque no me gusta la dirección que lleva. Así es.




2 comentarios:

  1. Es un dia muy desolador por la decisión tomada por este asqueroso Gobierno, como para también imaginar que los buenos profesionales y el que me está sanando vayan a dejarnos aquí solos y desolados. No quiero pensar en eso. Me voy a la cama.

    ResponderEliminar
  2. ¡¡¡Mucha suerte Miguel!!!! No te conozco, pero aun así te entiendo y es más, yo estoy intentando hacer lo mismo.... yo pensaba que la democracia estaba reñida con la imposición y la represión, pero veo que la política no es una fuerza natural sinó una manera de manipular las leyes al antojo de quienes han sido escogido por el pueblo, que a su vez ha sido manipulado para creer que los elegidos son la mejor opción. Yo no voté a los que ahora mandan... aunque tampoco sé si hay alternativa mejor.... desolador, absolutamente, desolador... ¡¡¡cuanta impotencia (y esta no se arregla con ningún fármaco)!!!!
    K

    ResponderEliminar

Eres libre...¿Quieres decir algo?