Manual de instrucciones de blogscriptum

viernes, 16 de noviembre de 2012

Una del oeste



Me encantan las películas del Oeste. No soy muy viejo, pero si lo suficiente para recordar como se movía la cara rugiente de aquel león, deformada por las ondas de las cortinas al replegarse. Palomitas, aplausos y aquellos tres rugidos eran el heraldo de que al poco rato alguien moriría de un certero balazo salido del Winchester del acompañante del conductor de la diligencia, que huía de aquellos malvados cuatreros en una persecución frenética

Y ya estaba. El argumento claro como el agua; se sabía desde el minuto uno  quién era el malo y quién era el bueno. Me encantaba el sonido del escupitajo de tabaco mascado, y por mil millones de mil truenos que lo intenté repetir cientos de veces mascando las pipas de girasol bien saladas y sin pelar; pero nada, además de no conseguir el mismo sonido violento -”pteeedttt”- terminaba manchándome la barbilla y luego la camiseta.

En aquellas películas, viendo la hoguera para calentar el achicoria, con el sonido de la trompeta del séptimo de caballería mientras levantaba el polvo del desierto de Nuevo Méjico y entre los aplausos del personal de la sala del cine Príncipe Pío, yo me sentía como el mismísimo Errol Flynn. Apuntaba como Gary Cooper  las botellas de cristal por la calle y las reventaba por disparos de mi Colt largo de dedo índice y pulgar estirados. Yo era aquel niño entrenándose en la trasera de la granja. Los malos –los señores de gafas oscuras que andaban por la calle- eran malísimos pero sabías que, de una forma u otra, terminarían cayendo en el suelo embarrado de la calle principal del pueblo y mi amigo el Sheriff Patt Garret sacaría brillo con la solapa de su chaleco de pana a una enorme estrella  de ocho puntas.

En esas pelis los hombres eran muy hombres, y las mujeres eran muy mujeres, muy hermosas, muy malas o muy ardientes. El gorro increíblemente bien ladeado de John Wayne me lo pongo cada vez que vuelvo a casa (tengo uno) pero ahora en mi cabeza resulta  una patética Torre de Pisa apunto de desmoronarse definitivamente al suelo.

Ayer me fui al periódico a ver si programaban alguna de estas películas y me encuentro con esta foto.


Y ¿qué queréis que os diga? Sólo Jesse James o Billy el niño, tenían los cojones suficientes como para ponerse detrás del cartel con su foto y el anuncio de Reward – 500$ y reírse al mismo tiempo del pueblo al que acababan  de asolar.

Para participar en una película del oeste hay que ser mucho más valiente, no me jodas. No dan la talla ni para un spaghetti Wenster malo italiano.

Bang, Bang…muere malo. Ahí os dejo eso...y me voy (de fin de semana)



4 comentarios:

  1. En la pelicula que está viviendo este pais, creo que mucha gente conoce quien son los malos, pero el sheriff Rajoi como buen corrupto está al lado de ellos. Ahora hay que esperar que un vaquero o varios acaben con los jefes del pueblo.

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    1. No amr, estos no son los malos de Rajoy, los de esta foto sencillamente son unos jetas. Buscan culpables?. Qué cinismo!, Rajoy tiene sus propios malos. Pero es increible que estos busquen culpables de la situación y que digan además que conocen las soluciones. podrían haberlas puesto en marcha hace menos de un año.

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  2. Los malos del oeste, que caían en calles embarradas, llevaban gafas oscuras ??...claro, eras pequeño y mezclas pelis :))

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    1. Aaaaaaah, cada uno se hace las pelis como quiere, especialmente si eres niño.

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