Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 6 de noviembre de 2012

Madrid ya estaba despierto.



Madrid se ha despertado antes que nadie. Antes que tu y que yo. Antes de que Sheyla, la puta de la esquina, dejase de pasar frio y se retirase mojada y desarmada, derrotada y esta vez vencida por una noche más de fatiga, por una espera en vano, por unos tobillos que ya no soportan el peso de su fracaso. Ya no hay dinero para putas baratas, venidas al negocio desde la cola del paro.

Antes de que Antonio encendiese el autobús de la línea que recoge a los primeros insomnes que celebran un día más de trabajo mileurista, permanentemente pendientes de recibir la noticia que les hará libres de verdad sin esta carga de dignidad de lo poco frente a la nada. Antes de que el horno de pan estuviese en marcha para poder calentar los sueños de Juan que aún  no los ha hundido junto a sus dedos entre la masa madre de un pan por nacer.  Cuando tú y yo  soñábamos montados en un “quizás” inocente, antes te digo, Madrid ya se había despertado.
Era muy pronto para todos, era muy pronto, aún no era hoy. Para todos, incluidos tu y yo, era aún la última hora de ayer.

Leticia no había puesto la medicación de última hora y ya se le había juntado con el final de la que tenía que haber administrado a las doce. Oscar no había terminado la ronda que le tocaba: vigilar el local y su propio cansancio que intentaba alunizar en el interior de sus ojos después de echar los párpados abajo con un golpe violento. A esa hora era pronto para todos menos para Madrid, que hacía rato que había estirado los brazos, desentumeciéndose de una larga noche de gota tras gota, millones de gotas mojándolo todo –incluido nuestros sueños-
Las calles perezosas, salientes de sábado de estragos y domingo de nubes de plomo y charcos de aceite y agua, habían dejado pasear a los últimos taxis, los últimos farolillos verdes de vigilia, ojos luminosos de búhos nocturnos desvelados de no recoger a nadie y volver así encendidos a casa.

Antes de que Tomás baldease las calles y arrastrase las colillas manchadas de labios rojos y ardientes que los besaron hacía horas, y comenzase a empujar con ellas los barcos de papel couché navegando Gran Vía abajo, pegados a un bordillo que da la vuelta en Plaza de España, buscando como un loco su muerte al final de una Cuesta que se vierte sobre el Río. Para esa hora, en la que nada había comenzado todavía y todo estaba por concluir, Madrid ya se había despertado.

Antes de que terminase la guardia de Victoria que ha sacado cabeza abajo a un incauto del vientre de su madre, a la fuerza, con la fuerza y por la fuerza -por no querer ver así de gris la primera luz del mundo, ha pensado Victoria mientras cortaba el cordón que los unía a su primera vida- Antes que ese primer grito de rabia y dolor consiguiese despertar del todo a los que iban a patear las calles hoy Lunes, antes,  Madrid ya estaba despierto

Poco importa un día más, se ha dicho la Ciudad, y brindándonos su cara más difícil nos ha dejado empezar esta semana.



2 comentarios:

  1. Madrid está despierto y nosotros volvemos a ir al trabajo. Ayer me costó mucho más de la cuenta poner cara sonriente, porque por dentro la incertidumbre de mi futuro laboral con unas nubes tan negras deslizandose encima de mi cabeza no presagian nada bueno. Tienes razón cada vez es mas dificil tener ilusión en tu trabajo y en el porvenir....

    ResponderEliminar
  2. Como escribió Benedetti, es imprescindible "defender la alegría", quizá sea lo único que nos queda. Pero, cuando todo se desploma a nuestro alrededor, no es nada fácil. Disfrutemos de todo lo que es gratis: pasear al sol, sentarse en un banco del parque y ver jugar a los niños. R%eivindicar las pequeñas cosas... En fin....

    ResponderEliminar

Eres libre...¿Quieres decir algo?