Manual de instrucciones de blogscriptum

miércoles, 3 de octubre de 2012

Mentira cochina


Mi amigo Jorge me hace llegar un interesante artículo sobre los fraudes en la ciencia: http://www.abc.es/20121001/ciencia/abci-cientificos-tambien-enganan-201210011516.html

La publicación de una investigación en una revista científica de prestigio, como «Science», «Nature» o «The Lancet», exige unos rigurosos filtros para evaluar si el trabajo presentado es veraz y novedoso. Cada estudio es desmenuzado y analizado con lupa por otros científicos independientes, especialistas en el área sobre la que versa el trabajo. Es lo que se llama una revisión por pares, indispensable para que el editor tome la decisión de publicarlo o no. Hasta ahora, se creía que el principal motivo de rechazo era el hallazgo de errores en los artículos, pero un nuevo estudio señala que la causa principal es, para vergüenza de algunos, una mala práctica profesional, lo que incluye el fraude, el plagio o la publicación duplicada

Hay casos más sangrantes. Por ejemplo, un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha creado un software llamado SCIgen, que genera en forma automática papers o escritos técnico-científicos. A primera vista, los textos parecen bien escritos, pero en realidad no tienen ningún sentido. Y lo más interesante es que… ¡consiguieron que los trabajos fueran aceptados en congresos científicos y publicados en revistas especializadas!

El software creado por estos graduados del Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT utiliza una gramática libre de contexto con la cual se generan textos que, si bien están correctamente escritos desde el punto de vista ortográfico y gramatical, no tienen ningún sentido. En pocas palabras, una gramática libre de contexto consta de una serie de reglas (que en el caso del lenguaje natural indican la estructura de cómo se forman las oraciones) y un conjunto de datos que “rellenan” los espacios creados por esas estructuras. Para esto último, SCIgen posee una base de datos de abstrusas palabras y conceptos tecnológicos http://www.abc.es/20120529/ciencia/abci-consiguen-colar-estudios-cientificos-201205290950.html


Hay cientos de ejemplos pero algunos recientes han creado sonrojo y rechifla. Astrónomos de las Universidades de California en Santa Cruz y del Instituto Carnegie de Washington anunciaban en septiembre del pasado año el descubrimiento del planeta extrasolar Gliese 581g, el más parecido a la Tierra de todos los que se habían hallado jamás. El nuevo mundo, según los entusiasmados científicos, era «potencialmente habitable». La noticia, como es lógico, dio la vuelta al mundo. Sin embargo, apenas pasaron quince días cuando un equipo de «caza planetas» con base en Suiza, grandes expertos en ese lejano sistema solar, ponía en duda el hallazgo de sus colegas. No había encontrado ni rastro del exoplaneta en ninguna de sus observaciones. Un jarro de agua fría para todos aquellos que albergaban la esperanza de haber dado, por fin, con una «nueva tierra». Un desengaño similar se produjo dos meses más tarde en el campo de la biología. La NASA hacía pública la existencia de una bacteria capaz de sustentar su crecimiento en arsénico. Una nueva forma de vida, algo fabuloso. De nuevo, faltó tiempo para que parte de la comunidad científica criticara muy duramente la investigación e incluso acusara a sus autores de haber llevado a cabo un «mal trabajo». Alguno se atrevió, sin demostrarlo, a utilizar la palabra fraude. Otra desilusión. 
http://www.abc.es/20110122/ciencia/abcp-colega-esto-imposible-20110122.html


Sin embargo, siendo todo esto verdad hay que reconocer que la ciencia ha diseñado los filtros mínimos que garantizan poder detectar la mentira en un porcentaje alto de casos. No hay disciplina intelectual que se someta al rigor en la revisión y crítica como la ciencia, en cualquiera de sus facetas o campos de interés.
¿Pueden decir lo mismo otras disciplinas?.
 
De siempre el periodismo se ha movido en un peligrosa línea entre la información y la opinión, cuando no la mentira más palmaria. ¿Quién somete a juicio lo que a diario nos tragamos?

Transcribo un texto que me impactó en su día.

La necesidad de verdad es más sagrada que ninguna otra. Sin embargo nunca se ha hecho mención de ella. Se tiene miedo de leer cuando uno se ha dado cuenta una vez de la cantidad y enormidad de falsedades materiales acumuladas sin pudor incluso en los libros de los autores más reputados. Entonces se lee como si se bebiera el agua de pozos dudosos.
Hay personas que trabajan ocho horas al día, y a las tardes hacen el gran esfuerzo de leer para instruirse. No pueden dedicarse en las grandes bibliotecas a averiguar lo que les es conveniente. Creen al libro sin más. No hay derecho a darles un alimento falso. ¿Qué sentido tiene alegar que los autores tienen buena fe? Ellos no trabajan físicamente ocho horas al día. La sociedad los alimenta para que tengan tiempo libre y se esfuercen por evitar el error. Un guardagujas causante de un descarrilamiento no será bien acogido cuando alege que tiene buena fe.
Con mayor razón es vergonzoso tolerar la existencia de periódicos de los cuales todo el mundo sabe que ningún colaborador podría permanecer en él sino consintiese a veces en alterar conscientemente la verdad.
El público desconfía de los periódicos, pero es desconfianza no le protege. Sabiendo en general que un periódico contiene verdades y mentiras los lectores reparten las noticias relatadas entre estas dos clases, pero lo hacen al azar, según sus preferencias.
Con ello se exponen al error.
Todo el mundo sabe que cuando el periodismo se confunde con la organización de la mentira constituye un crimen. Pero se cree que es un crimen no punible. ¿Qué es lo que puede impedir que se castigue una actividad una vez que ha sido reconocida como criminal? ¿De dónde puede venir esta extraña concepción de crímenes no punibles? Es una de las deformaciones más monstruosas del espíritu jurídico.
¿No sería hora de proclamar que todo crimen palmario es punible y que si está resuelto, si llega la ocasión, a castigar todos los crímenes?
Algunas medidas fáciles de salubridad pública protegerían a la población contra los ataques a la verdad.

Simone Weil, L´enracinemt
(Gallimard, Paris, 1949, pp. 53-57; traducción de Alfonso López Quintás en El Libro de los Valores, 1996, ed. Planeta testimonio)

4 comentarios:

  1. En toda historia hay varias versiones, según quién las cuente, pero el periodismo que tenemos hoy en día es una verguenza porque siempre está sujeto a intereses ocultos o nó ocultos. Yo he decidido no leer la prensa porque me averguenzo de ella y ya no te digo la información en televisión es ofensiva, creo que piensa que somos borregos..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pero sin control...bestial. Las redes sociales les van a poner en su sitio.

      Eliminar
  2. Cuidado con las redes sociales....corre demasiada información..la compartimos con mucho entusiasmo y no comprobamos orígenes de noticias. Y sucede que a veces son fotos y noticias de hace años !!

    Por cierto amr, estudiando hoy "historia" con mi hija he aprendido que todo lo que aprendí de los visigodos era un puro montaje franquista....que decepción :(

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joder, ¿y qué montaje?. No me digas que a Fabila no se lo comió un oso.

      Eliminar

Eres libre...¿Quieres decir algo?