Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 9 de octubre de 2012

La fotografía de Latula



Lo que hace Latula no es nada sencillo. Parece enormemente simple pero ese es el secreto de su fotografía, parecer. El trabajo de esta artista es el de una reportera de la cotidianeidad  callejera. Por eso, porque la calle es caótica, parece al principio su obra aleatoria y desordenada, dejada al más puro azar de su elección diaria, pero a medida que se va desarrollando y que profundizas en su visión, es imposible no quedar fascinado. Existe un hilo interno, un orden oculto, y una increíble cantidad de matices y símbolos inquietantes. Bajo su apariencia de historia sencilla, exótica, en ocasiones misteriosa, se esconde una obra profunda, cargada de ideas y reflexiones, llena de significado.

Manejar el obturador, el dominio de la luz, encuadrar o modificar el diafragma es una cuestión de formación, estudio, técnica y claro está, experiencia; pero el momento de disparar, el instante exacto en el que haces click en el botón y eliges el motivo objeto de tu fotografía, eso es un habilidad, un arte que se tiene o no se tiene.

Latula tiene la fotografía realizada en la cabeza antes de disparar. La cámara de Latula es su retina. Su fotografía no necesita ninguna explicación, lo simple es bello.
Pero la advertencia queda hecha ahora. La fotografía de Latula en ocasiones no es fácil de ver, porque como notario de la realidad me la imagino patrullando por Madrid, cazando instantes, y Madrid en muchas ocasiones es duro.

Habrás pasado cientos, miles de veces, por delante de la mismas personas con las que se ha cruzado Latula, pero la diferencia es que ella las ve de forma diferente.  Ninguna persona es vulgar y ninguna actitud se repite. Hay imágenes de soledad y de sufrimiento; hay imágenes de ancianos, de marginados, de jóvenes y de amantes; hay imágenes de monjas y de rastafaris, de niños y de fumadores; está Madrid entero representado, pero está representado con poesía y la poesía es simpre bella aunque a veces dura.

Hay quien pudiera decir que existe un largo rato de ordenador tras la foto, pero atrás quedaron los tiempos del revelador-paro-fijador y cubetas de agua y más agua depurada. Ahora todo eso se hace con un ratón y para eso también hay que ser artista.

Explorad los autoretratos de Latula, están cargados de simbología y labios. Los tatuajes en primer plano son un jeroglífico de avisos al espectador y los detalles de las calles de Madrid, reparan en todo menos en insignificancias.

En fin, el azar y las redes sociales me han descubierto a Latula, que ahora sin su permiso os presento y que podeis encontrar en Instagram, EyeEm y "mundo foto" bajo este nombre.




2 comentarios:

  1. Confieso que soy negada para la fotografía, eso se le dá mejor a mi marido. He estado ojeando las fotos y tengo que reconocer que son buenas, tienen un punto de vista especial, son frescas y realistas. No sé como sacas tiempo de donde no lo hay.

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    1. ¡Epa!, siempre hay tiempo. Si duermes 5 horas en lugar de 8 al final de tu vida has ahorrado 7,5 años de vida sobre el total de horas de sueño que consumes echado sobre el colchón. Si al menos las usásemos para "otras cosas". Pero, ¡Quia!, no está el bollo para hornos.....jajajaja

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