Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 18 de septiembre de 2012

Nunca es bueno comparar



Cara A:


Puesto que la desesperación era un exceso que no le pertenecía, se volvió hacia lo que había quedado de su vida y empezó de nuevo a ocuparse de ello, con la inquebrantable tenacidad de un jardinero la mañana siguiente a una tempestad.
Seda. Alessandro Baricco

Wolfang Amadeus  Mozart, un músico de espíritu libre, infantil, pero desgraciado, construyó en el final de sus días varios monumentos musicales. Vivió libre para decidir pero no libre de decidir. Acosado por sus acreedores y sus detractores, una mujer que igual le daba que fuese zapatero o músico y una familia que sencillamente le acogotaba, terminó finalmente encontrando al hombre tras del niño, y escribió:

Nunca me acuesto sin pensar que, aunque joven, puedo no ver el alba. Como la muerte es el término real y la meta de nuestras vidas, en estos últimos años me he acostumbrado a intimar con ella, como la mayor y más sincera amiga. Tanto que la muerte ya no me causa terror; sólo me inspira paz y consuelo.

Mozart necesitaba la resistencia que le ofrecía el aire para volar. Sufrir para superarse.




Cara B:



Al Palacio de Esterhazy se llegaba atravesando unos inmensos jardines, limitados únicamente por cotos de caza que se hacían interminables a la vista. Se encontraban protegidos por cincuenta granaderos cubiertos con gorros de piel de oso que limitaban el paso hasta llegar al edificio principal. Robusto, majestuoso, disponía repartido en cuatro pisos de altura, de ciento veintiséis habitaciones, sólo para huéspedes; una biblioteca con ocho mil volúmenes, custodiaba el saber ilimitado; un teatro de ópera y un pequeño teatrillo de marionetas ayudaban a pasar abrigados y entretenidos a sus habitantes las largas noches de frío invierno; una silla mágica sonaba como una flauta cuando alguien se sentaba sobre ella y decenas de relojes cantaban su melodía afinada al dar las horas, una sinfonía celestial de carrillones afinados.
Cientos de maravillas y de entre todas una sólo una destacaba. Franz Joseph Haydn.

Podría experimentar y descubrir lo que aumentaba y lo que disminuía los efectos, mejorar la técnica, alargar, acortar y atreverme a todo. Allí no había nadie cerca de mí para llevarme la contraria o influirme, así que, por fuerza, tenía que ser original.

¿Podría haber sido mejor músico Haydn de haber vivido en entera libertad, fuera de esa jaula de oro?


7 comentarios:

  1. A veces no hay que comparar si no encontrar el punto en común. Soy curiosa e investigo...

    "Cuando Haydn tiene acceso al Mesías de Haendel, queda tan vivamente impresionado que decide desde ese momento realizar una obra de similares características.

    Profundamente religioso y aquejado de una enfermedad que le impedía trabajar al ritmo que él hubiese querido, en sus oraciones no pedía más que las fuerzas necesarias para terminar su obra y con ella poder honrar la obra de su dios....."

    La enfermedad es el nexo...los dos estaban gravemente enfermos cuando compusieron estas piezas sublimes.

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    1. En youtube:Every valley shall be exalted- Messiah, Haendel.

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  2. Despues de la brillante explicación de Pdpz sobre el nexo que unia a estos dos genios, solo me queda dar mi opinión de lo que me há hecho sentir las dos obras. La cara A me hacía sentir que había llegado la hora de acabar y todo estaba en paz y armonia.
    La cara B sin embargo es la alabanza de algo que es inalcanzable, el reconocimiento de una grandeza.

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    1. A los musicólogos nos les gusta nada comparar a estos dos genios. Como tampoco a Haendel y Bach, pero lo cierto es que compartieron época y se conocieron entre sí mutuamente. Mostraron cada uno del otro profundo respeto y admiración (como no podía ser menos).

      Pero mi entrada buscaba el nexo común de La Libertad de los dos. Como se vio "limitada". Uno en una jaula de oro y el otro en una jaula de penurias... Al final dos genios en su "ambiente" de libertad.

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    2. Ultimamente me estoy dando cuenta que nosotros mismos somos los que forjamos nuestra propia jaula o bién de oro o de penurias, hasta que llega un momento en que rompes esos barrotes y empiezas a disfrutar de cada segundo de cada dia. Y sigo pensando que Mozart llegó a liberarse pero Hadyn nunca lo logró.

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  3. Una belleza de entrada, Enrique. Qué gusto haberte descubierto. Adoro la música y la literatura, doble placer que me aporta tu entrada. Muchísimas gracias, y un abrazo

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    1. Muchas gracias Sol.
      Me alegro de verte por aquí.
      Sí, la música...permanente en mi vida. No soy un "entendido". Sé lo que escucho y tengo mis "vicios". Mi JSB: gira alrededor de muchos momentos de mi vida. Algunos creen que es algo de obsesión, pero JSB consigue trasladarme y me desata sentimientos enormemente intensos. Muchas entradas antiguas están vinculadas a la música.
      Un abrazo.

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