Manual de instrucciones de blogscriptum

domingo, 9 de septiembre de 2012

La hora crepuscular



Sus yemas hunden el cristal. Los años han ido dejando surcos en sus dedos más que huellas. Pegada su cara al ventanal, pareciera que lo fuese a combar con la frente. Son más pesados sus recuerdos en la cabeza que el frío vidrio que comienza a esmerilarse por el vaho exhalado de su pasado y que ella viene usando desde hace semanas como pegamento, para dejar de cara a la calle a los suyos y con ellos los recuerdos; para que dejen de mirarla y puedan, como ella, buscar el futuro en la luz que entra por la ventana esta mañana. El día se escondió hace ya mucho por el poniente de su habitación. Los ojos se perdieron en las líneas negras de las huellas de los coches, que zigzagueaban la nieve. Hacía solo dos horas, el suelo era blanco, inmaculado y ahora el barro sucio y la nieve deshecha son como el achicoria que humea en la cocina. Lo mismo sucede en su mente, la pillo desprevenida, no esperaba que nevase en su interior esa mañana, en su cuarto y en su cuerpo para llevarlo todo al alba. Demasiado blanco, demasiado frío.

El café recalentado huele a noches de insomnio. Ha decidido no pelear más con su conciencia, si no le convencían sus argumentos, al menos la distraerá con mentiras.
Pero la insoportable levedad de Kundera, es para ella, del no ser. Ahora ama más su yo soñado que el habitado. 

No tiene miedo del mañana, su temor es más cercano, a la oscuridad de esta misma noche y las vueltas en la cama, a los ojos abiertos y la mirada perdida en un techo de escayola desconchado y una lámpara que simplemente aborrece.

Ha pasado la mano por el cristal varias veces y ha limpiado la humedad de su aliento, ha sido un gesto reflejo, pues deseaba hacerlo en su alma. Volver a la infancia para asomarse de nuevo y apoyar la frente en la ventana y comenzar otro futuro que ahora ya se la hace pretérito y lejano, muy lejano.




4 comentarios:

  1. Su futuro es el minuto siguiente, la hora siguiente, la rutina siguiente, la noche siguiente...no hay mucho más allá.

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  2. Me temo que Pdpz tiene razón desafortunadamente, pero ¿ ellos son coscientes de eso?. Es tan triste que no quiero pensar en ello. No sé me imagino que en su cerebro habrá algún mecanismo que haga una desconexión y no se planteén así el resto de sus días. Todo sería distinto si ellos pudieran estar con su familias y seguir viendo a sus nietos, bisnietos hasta que sus corazones cansados de vivir decidieran pararse.

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    1. Tengo que reflexionar enormemente tu comentario amr.

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