Manual de instrucciones de blogscriptum

viernes, 3 de agosto de 2012

Sueño de una noche de verano.





Los poetas son mentirosos porque dicen cosas inventadas. Por ejemplo en otoño dicen que las hojas de los liquidámbares se tornan rojas como las brasas y que el viento intenta en vano sofocarlas, hasta que las puntas de las ramas, doloridas como yemas  de dedos quemadas por la taza de café amargo de las mañanas, terminan dejándolas caer al suelo para que después vengas tú y  te acuestes bajo ellas antes de que comiencen a caer los primeros copos del invierno.
Los poetas mienten porque dicen que esos copos de nieve suenan al golpear sobre el alféizar de mi ventana como suenan tus párpados cuando los cierras agotados por la noche y comienzas a transitar por ella, camino de la primavera. Dicen los poetas  que esa estación traerá cielos con estrellas que chinchetean el manto oscuro de la bóveda celeste y los días comienzan a alargarse como se alarga la ese en tu boca cuando me susurras schsss, silencio.
Es  cierto, los poetas son mentirosos porque yo les he oído decir que cuando eso ocurre, cuando sólo se oye a los grillos protestar y se escucha algún gemido de una pareja que enreda entre sí sus brazos en lazos complicados, difíciles de deshacer, aun húmedos por el deseo y el sudor, a esa hora dicen los poetas que tú sueñas cosas inventadas, como por ejemplo niños jugando, lanzando su diábolo en la esquina de un parque que no existe y en el que, entre los árboles,  avanza un hombre mayor en patines antiguos, de los de cuatro ruedas  y se detiene cansado, mirando hacia los lados para elegir tres colores: azul, verde, rojo; y dicen los poetas que en tu sueño el hombre se los repite a una señora, de pelo largo y negro, que viste tú este verano hundiendo la nariz en la piel de los árboles, descubriendo el origen del olor de los naranjos que recuerda de la primavera de su infancia, mientras repasa un estúpido catálogo de fotos y recuerdos en su cabeza y quita el polvo que desde ella cae sobre sus manos.
No tengo ninguna duda, los poetas mienten, porque les he leído y dicen que cuando bajo al parque inventado de tus sueños, en las tardes de verano sofocante, en busca de esos niños y de esa señora que hace el amor con los álamos de la vega del río que no existe al lado de mi casa, puedo descubrir el olor a perfume que ha dejado ella antes en el ascensor.
Les he leído mucho y los poetas escriben cosas imposibles como que hay noches de esos veranos en las que el mar habla, y que los juncos y las palmeras danzan en los cañaverales con el ritmo de la brisa oceánica. Eso es sencillamente mentira, invención, pura palabrería.
Y mienten los poetas porque dicen que en las estaciones por las que transitamos, todo se repite y las hojas rojas, los copos de nieve , los niños y la señora que inspira el aroma profundamente en los árboles que abraza, buscando el olor de su perfume, el que yo huelo en el ascensor y que se adivina también de fondo en el cañaveral  y, en fin, todo lo demás que nos escriben, guarda un perfecto equilibrio, es el centro de nuestras vidas, el eje sobre el que giran las emociones, el placer y la felicidad ,la simplicidad en lo complejo. La variación en lo que parece repetido.  Es lo mismo pero no es igual -dicen-  la profundidad, lo eterno -afirman-

Es verdad, los poetas dicen mentiras, pero creo que son piadosamente necesarias y además es que alguien tiene que decirlas; hay que decirlas de vez en cuando. Ya expiarán sus culpas cuando alguien se las reclame. No seré yo, no seré yo.

Los músicos sin embargo escriben realidades tangibles, palpables. Yo por ejemplo puedo tocar y acariciar, mientras me duermo, las notas de un dulce waltz.

Blogscriptum: dedicado a la memoria de mi amigo Juan, un urólogo como la copa de un pino al que el sábado pasado se le paró el corazón, agotado de tanto usarlo con los demás, y que transita ahora en un estado que los médicos llaman coma irreversible y que es algo así como no estar ni aquí ni allí, y en el que probablemente la poesía de perfumes, señoras que  huelen árboles, niños que lanzan diábolos y cañaverales no creo que exista. No hay nada poético en un coma...pura biología. Duerme en paz entonces, amigo. 


5 comentarios:

  1. Si en el coma existe alguna posibilidad de pensamiento o incluso consciencia aunque sea imposible la comunicación con el exterior, quizá se pueda ver toda esa belleza que describes y se halle la paz y, sobre todo, el tiempo para disfrutarlo. ¿Quién sabe? Lamento lo de tu compañero por él desde luego pero también por la tristeza que tienes tú. Es bueno compartirlo y precioso como lo dices.

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    1. Gracias por leerme y por tus palabras, Anónimo. Ha sido una semana extraña. Un saludo

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  2. Presentía por tu silencio que algo pasaba, lamento lo de tu compañero y la pena que te causa. Es reconfortante que tanto lo que lees como lo que escribes sirvan para evadir la tristeza que se lleva dentro. Yo no sé si en ese estado en el que se encuentra tu amigo se oirá o sentirá algo pero creo que si aún no le ha llegado la hora de despedirse de los que aqui estamos será por algo. Si le visitas despidete de mi parte y agradecele el bién que haya podido hacer a sus semejantes..

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    1. Hoy la hija de un paciente suyo me ha llorado desconsoladamente en mi consulta al recordar lo que el hizo por sus padres. En fin, hace dias un blogero me decia que alcontrario de un arquitecto el trabajo del medico es ....no recuerdo el adjetivo...frustante creo que decia (lo repasaré), porque es efímero, cuando se acaba la vida se acaba tu obra y con la muerte se manifiesta la limitación de mi trabajo, y esta semana todo lo que ha sucedido y la reacción de sus pacientes y amigos me ha demostrado que mi trabajo no es en ABSOLUTO efímero...

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  3. Los trabajos que se hacen con dedicación y tratando a los demás como quisieras que te trataran a tí nunca son efímerosy además se agradecen con el alma.

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