Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 7 de agosto de 2012

La eternidad es muy larga




“La eternidad es muy larga, especialmente cerca del final”
Woody Allen

Me he acercado a casa de mis padres. Me gusta husmear en sus armarios buscando rastros de mis orígenes, explicaciones de mi pasado y recuerdos, cuanto más polvorientos mejor. De siempre me ha fascinado un baúl estilo chino que hay en la parte más profunda de un ancho camaranchón. Nunca me he atrevido a sacarlo por el peso, y más creo que es el volumen de los recuerdos que atesora que el propio contenido que posee, lo que le hace parecer tan mastodóntico. He pensado que ésta era la ocasión, con ellos de vacaciones, de sumergirme en el deseado maletón mandarín y probar suerte. Si no lo abres ahora, me he dicho, jamás lo harás. Dentro he encontrado una colección de cartas que he ojeado, fotos, un viejo costurero, una cartuchera sin pistola y un traje de franela, negro, alcanforado e inmaculadamente doblado. Me lo he puesto. No he podido resistir la tentación. Creo que era de mi bisabuelo. Por lo menos las cartas del baúl iban dirigidas a Trinidad; así que era Enrique el propietario del traje el que escribía esas cartas de amor en letra cursiva inglesa, al menos eso he supuesto.
Al meter las manos en los bolsillos he encontrado un recibo de una zapatería de Madrid por un arreglo que se dejó en 1926 y que creo que no se ha recogido.
Me he acercado a la calle Marqués de Urquijo y le he presentado el recibo al encargado, viejo como la tienda, que no ha hecho ningún comentario hasta que ha salido con un par de zapatos de cordones, negros y brillantes, con la suela abierta hacia abajo como mi boca y me ha dicho: no se preocupe, los tendrá el próximo martes.

Sigo desde ese momento con la boca abierta, así que he ido al  zoo a dar una vuelta y entonces les he oído hablar: 
Ella le ha dicho a el que su relación, después de dos semanas parecía estable y le ha pedido en matrimonio. El le ha dicho que se sentía muy mayor, que los dos eran ya mayores. A nuestra edad ¿quién nos querría?, yo ya he terminado mi vida y tu bates las alas del final de tu segunda. Pero yo quiero vivir más y vivirlo contigo, le ha dicho ella. Longevidad competitiva, le ha contestado el. He luchado mucho hasta llegar hasta aquí, una intensa metamorfosis, le ha llorado ella.  La longevidad como una especie de virtud, como si llegar a nuestra edad fuera el resultado de un duro trabajo. Me he cuidado enormemente le ha explicado ella.  Sólo el resultado de unos buenos genes y no haber chocado nunca contra un camión. Y ahora ámame sin compromiso y ya firmaremos papeles mañana. Y él ha dado por concluida la conversación.
Me he marchado a casa. Un traje de franela negro en agosto en Madrid no es la mejor ropa para entender las cosas.






3 comentarios:

  1. No siempre se coincide con la otra persona en lo que quieres en el futuro, o si acaso tienes un futuro con esa persona, o quizás no tienes futuro y solo hay presente. Lo que sí es cierto es el pasado o por lo menos lo que conocemos de él, o quizás lo que nos imaginamos que há pasado. ¿Pero há pasado de verdad?.

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  2. De vez en cuando utilizo parte de mi cerebro dormido y me hago alguna preguntilla que otra. Ya sabes el por qué de las cosas . ¿Realmente estamos solos en el universo?. ¿Este nuestro planeta es el unico y nosotros somos la bomba?, o quizás, hay alguién observando las estupideces que hacemos desde un agujerito de un armario en el que ha guardado su juguete preferido. (nosotros).... Bueno creo que por hoy ya está bién.

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