Manual de instrucciones de blogscriptum

martes, 1 de mayo de 2012

La vida bandoneón


Querido Mario,
perdona que te tutee,
pero te he leído tantas veces 
que me tomo la libertad.

Quiero decirte que como a ti,
a mi también me jode confesarlo
porque es verdad que creo
que  la vida es un bandoneón
y estoy contigo que no es posible
que sea Dios el que lo toque
pero no estoy seguro, como tu,
que sea Troilo el que lo hace
por que el tocaba mucho mejor
de lo que suena la vida a veces.

Así que no se ya quién es
el que toca este maldito saco de sonidos lastimeros,
quién es el que nos estira el fuelle del pecho
de un sólo tirón, de una sola vez;
dices tú que en un ademán purísimo,
pero a mi me parece
que las más de las veces
clava violenta, ferozmente
su zarpa en nuestras costillas
y tira como queriendo quedárselas.

Y luego dices que reduce el aire
de poco a casi nada,
arrancándanos confesiones,
quejas que son clamores;
pero yo creo que la mayor de las veces
esta bestia que es la vida,
nos deja soltar el aire del pecho,
que antes ha estirado sin quererlo nosotros,
dejando salir sólo suspiros y lamentos,
acaso llantos y muchas veces gritos ahogados,
pero cada vez menos clamores,
porque ya nadie llora acompañado,
lo hacemos solos y en silencio,
y clamar se hace en compañía.

Mi admirado Mario, a mi también me jode confesarlo
porque es verdad que hoy en día pocos quieren ser tango,
pero ya la natural tendencia
ni siquiera es a ser rumba o mambo,
chachachá o merengue,
bolero ni tampoco valsecito o milonga
ni pasodoble ni nada parecido.
Hoy ya no se conocen esos ritmos,
nadie se deja ser tango,
ni se deja cantar
y cuando Dios o Pichuco,
como tú dices...o quien demonios sea
toma entre sus manos nuestra vida bandoneón
y nos sugiere que lloremos o nos regocijemos,
nadie quiere ser un tango
y ni nos acordamos ni queremos darnos cuenta
que allá nos espera el estuche.

Mi amado Mario
las cosas han cambiado tanto desde que lo escribiste...
no es verdad que veinte años no es nada.


Blogscriptum quiere dedicar este post a todas las personas que tiene el alma bandoneón y se dejan estirar y soplar, llorando o regocijándose...así pasen veinte años, y son capaces de amar en silencio y además decirlo años después.




6 comentarios:

  1. Y este bandoneón, cuando se estira y coge aire, es feliz. Así que procura prologar el achuchón, para que el aire salga a poquitos....murmurando, susurrando y recordando que a ratos si, a ratos no...se puede ser feliz.

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  2. Yo no pierdo la esperanza,tango,bolero, mambo,salsa, chotis, reggaeton, qué más dá, el caso es sentirlo ,que te llene el espiritu, que te transporte, que lo vivas, y eso sí que te acuerdes de haberlo vivido.

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  3. Muy lejana, ya lo sé, mi intervención en esta entrada.

    Pero es que, como te dije antes, o te diré después, no tengo clara la forma verbal, el hilo temporal, hoy estoy navegando tu casa, y descubriéndote.

    Yo querría bailar. Bailar todos esos ritmos que ya bailaba hace veintitantos años. Bailar la vida, bailar la alegría, bailar...

    Quisiera ser tango, y milonga, y mambo, y bolero, y chotis, y vals, y cha-cha-chá, y merengue, y cumbia, y bachata...

    Pero, por suerte, recuerdo haberlo sido...

    Y el recuerdo, y el anhelo, me permitirán volver a serlo... Mañana o ayer, o el próximo año. Despierta o dormida, volando en los tacones, envuelta en gasas flotando a nuestro alrededor... En sueños reales o en realidades transformadas en ensoñación...

    Volveré... Volveré a bailar, y a reír, y a soñar, y a ser...

    MJ

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    Respuestas
    1. Así que no importa el tiempo verbal ni el orden de las cosas. Apareces ahora en esta entrada que fue de hace tanto y eso me estremece, por que me doy cuenta de que este espacio por el que circuláis, que relatan cosas que surgieron en mi en circunstancias distintas, os hacen bailar pasado el tiempo. Y entonces advierto que, efectivamente lo que escribo, tiene ritmos distintos según quien lo lea y cuando lo lea. Estoy emocionado.

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  4. Yo añadiría que el ritmo también está marcado por el ánimo de quien lo lea...
    Porque la verdad es que yo sentía el "alma bandoneón", de las que se dejan estirar y lloran, y era de eso de lo que quería hablar. Sin embargo, ya ves que lo que salío fue esperanza en lugar de tristeza...
    Y me alegro de que así fuera...
    MJ

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