Manual de instrucciones de blogscriptum

lunes, 7 de mayo de 2012

El bosque en llamas...

Cuando llegó a oídos del maestro la noticia de que un bosque cercano había sido devastado por el fuego, movilizó inmediatamente a sus discípulos:

-Debemos replantar los cedros, les dijo.
- ¿Los cedros? , exclamó incrédulo un discípulo, pero si tardan mil años en crecer.
-Entonces tenemos que comenzar de inmediato,  dijo el maestro,  "no hay ni un minuto que perder.

Anthony de Mello, Un minuto para el absurdo (Sal Terrae, Santander, 1993, p. 61)

Hoy me propusieron la siguiente pregunta: Dime un adjetivo que caracterice a nuestra generación y no a la que nos sigue; y continuaron, ¿Qué no tienen ellos que nosotros si teníamos?.
La pregunta era tan evidente que invitaba a la respuesta mas sencilla. Pero ¡oh no, por Dios!, el que me lanzaba el reto esperaba que le dijese: esfuerzo, dedicación, capacidad de sufrimiento...
No, no le iba a responder eso, porque no lo creo.

"Ilusión querido, ilusión". La generación que nos sigue (la social, no la biológica, esa me preocupa aún más) padece de un enorme desafecto. El  mismo que les trasmitimos nosotros. Nos hemos desunido de nuestro transito en la historia para constituirnos en seres al margen de las generaciones que nos siguen. Nuestro esfuerzo ha sido mínimo en relacion con el que realizaron los que nos precedieron (esa si fue la generación biológica anterior; ahora cada generación biológica está formada por varias generaciones sociales)
La diferencia entre los que nos precedieron y nosotros es que nuestro esfuerzo ha quedado ahogado en nuestra propia vanidad y no hemos sido capaces de trasmitirlo a los que nos siguen. Hemos querido que nuestro trabajo redunde en nosotros; se encargaron de repetirnos tantas veces que eramos jovenes sobradamente preparados que nuestro ego se hizo gigante.
La diferencia con los que lucharon antes que nosostros, en unas circunstancias infinitamente peores, es que ellos si supieron proyectar en nosotros sus ilusiones.
Nuestra frustación es el desafecto de los que nos siguen.
Nuestra labor es replantar con urgencia el bosque de las ilusiones. El esfuerzo por el esfuerzo es inutil. La felicidad de los que nos siguen es nuestra meta.
Corramos a plantar los cedros. No hay tiempo que perder.


2 comentarios:

  1. Al igual que ese sabio maestro que tira semillas a muchos alumnos, hay otros sabios más que hacen lo mismo. La semilla está sembrada y solo falta un poco más de agua para que germine y tén la seguridad que germinará. Un saludo.

    ResponderEliminar

Eres libre...¿Quieres decir algo?