Manual de instrucciones de blogscriptum

jueves, 22 de marzo de 2012

Diario de un funambulista


Blogscriptum ha encontrado una carta fechada el 16 de septiembre de 1915 y firmada por André Cloud en el interior de un libro comprado hace ya muchos años y no abierto por miedo. Se trata de un libro de poesía que recopila las mejores 1000 de la lengua castellana. No lo he abierto hasta ahora porque temía, como así ha sido, que no estuviera dentro un pequeño poema escrito por mi a los 16 años y que destruí inmediatamente después de terminarlo. Mi poema no estaba, pero sí esta carta de André dirigida a Alizée. He interpretado que sería su mujer, su novia o su amante.

He investigado la figura de este André Cloud que parece falleció al caer de su alambre de funambulista el día 17 de septiembre de 1915 cuando intentaba cruzar de una a otra las Torres de Notre Dame.

La carta dice así:

Querida Alizée:

No es tanto el dolor de mis plantas, que se abrazan al cable como un naúfrago a su tabla, retorciendo los dedos en grotescos rizos, como el dolor que siento en mis sienes de apretar con rabia los dientes. No los rechino ni los rozo, la presión es constante para emitir un sordo grito de vértigo y de clemencia. Así, apretados, me mantengo concentrado y mi pensamiento es:

 ¡equilibrio André, equilibrio absoluto!


No es por el trecho que aun me aguarda y que espera en linea infinita a mi duda y mi tropiezo; la delgada línea gris que mantiene asidos los dos extremos del cable al alfa y omega de la vida. No , no es eso, es la angustia que me produce girar la cabeza y ver que cable atrás , a pesar de repetir desde hace años este mismo ejercicio, no existe rastro alguno de mis pisadas. No dejo huella alguna. Es el silencio de mi caminar el ensordecedor lamento de mi alma.

Si abro la boca sin medir mis palabras perderé la vida, así que guardo un balance exquisito entre mi lengua y mi conciencia. Las palabras tienen su peso, todo el mundo lo sabe, y yo bien lo sé desde aquí arriba. Cada palabra tiene el suyo y emitirla rompería fatalmente el equilibrio. Por ejemplo la palabra fe no es más que un sutil soplido de aire tamizado por mis dientes sobre mi labio, pero pesa en mi conciencia más que la pértiga que que soportan mis brazos. No podré decirla, sacármela de encima rompería el equilibrio. Sin embargo puedo gritar alegría, pues pesa tan poco la condenada palabra, ¡es tan liviana!, que antes de estar saliendo por mi boca, el aire de aquí arriba se la habrá llevado. ¡Vamos André, grítala!: ¡Alegría! ¿Ves André?, no pasa nada...nada.

Prometo que que mañana será la última vez, que cuando llegue al final del cable me bajaré de la plataforma y veré el cielo desde allí abajo. Verlo desde aquí arriba, acercarme a él no ha hecho más que hacerme patentes y claros sus defectos. Ya no me da vértigo mirar hacia abajo sino hacia arriba. No es posible tocar las estrellas aferrado a una pértiga por cerca que se está de ellas. Prefiero ver el Sena inmenso y la luna pequeña. Ver su tamaño invertido no es natural. Cuando me agarre a la gárgola de la torre norte, le gritaré a la cara: ¡Odio tu boca, pero ya no me asustas!, desde abajo no conseguirás impresionarme.

Te espero en el suelo...o en el cielo.
André.




Como siempre, todo es verdad y todo es mentira.

2 comentarios:

  1. Extraña carta premonitora de un suceso tan lamentable , mas se diría que se despedía de su madre que de su novia. Que al fin comprendiera que su vida aunque nada convencional, no hubiera servido de mucho al resto de la humanidad, que su punto de vista solo le importase a él y hubiese decidido poner fin a esa manera de ver la vida y se despide del que ahora era su trabajo tan solitario como peligroso.

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    1. En realidad no quiere despedirse. espera re-encontrarse con ella en el suelo. Lo que pasa es lo que pasa...en cualquier caso la espera allí donde esté. Esto se escribió con un ánimo distinto. Hoy lo releo y me parece más positivo...cosas de Blogscriptum. Soy muy raro.

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