Manual de instrucciones de blogscriptum

viernes, 27 de enero de 2012

Todo es lo mismo, pero nada es igual.



 Fotografía de Juan Gyenes . 
En homenaje a mi padre.

Cuentan que durante la segunda guerra mundial, en los días previos al desembarco de Normandía, todas las emisiones de la BBC comenzaban con la quinta sinfonía de Beethoven.

Todo el mundo conoce las cuatro primeras notas de esta sinfonía. Ta-ta-ta taaaan. Pues bien, los aliados querían expresar a través de estas cuatro primeras notas los sonidos que en el alfabeto morse representan la V, punto-punto-punto-raaaaya. V de Victoria.

A estas horas pendejas en las que todo se para de una vez, por fin,  y a uno le da tiempo a reflexionar y darle una vuelta al día que parece haber pasado por encima de ti como una apisonadora; cuando crees que todo ha transcurrido como si nada, que todo sucedió igual que ayer y no supones que será muy distinto a lo de mañana; pues bien, a estas horas los detalles del día parecen cobrar sentido, todos en común, y estar extrañamente relacionados.

A primera hora: Leía un alegato asertivo de una blogera  en su muro de facebook :
 ...¡tengo derecho a decir que no! ¡tengo derecho a descansar! ¡tengo derecho a expresar mis sentimientos y emociones!¡puedo tomar mis propias decisiones sin justificarme por ello!¡no todo es por mi culpa, ni todo el éxito mío!¡todo se comparte!¡tengo derecho a decidir qué hacer con mis problemas, cuerpo, tiempo!...¿es mucho pedir?  
 (Toñi Gómez dixit, pero las exclamaciones se las ha puesto Blogscriptum)

A segunda hora: Después, para el que escribe la mañna en quirófano ha sido de enorme exigencia profesional. Bestial. Un reto de esos que ocurren afortunadamente de vez en cuando. He dirigido, he guiado, he mandado y he movido las manos con seguridad y con firmeza. Al terminar y relajarme me he emocionado (que quede entre nosotros)

A esta hora: Me he sentado a leer. Tengo en las manos un libro de música que habla de los retos a los que se enfrentaba J. S. Bach. Uno de los más representativos era hacer uso de instrumentos monofónicos (los que sólo pueden dar una nota al tiempo: la flauta, el violín o el chelo) para componer obras para solo.  Bach consigue en sus suites de chelo, por ejemplo, hacer sentir al que las escucha sonidos de polifonía: que varias voces o melodías están sonando al mismo tiempo, cuando esto desde el punto de vista técnico es imposible.

Y de repente, estas tres cosas se han hecho una para este post.

Todos los días no son lo mismo aunque lo parezcan, depende de uno coger la batuta y dirigir, marcar los tiempos, afrontar y mandar, expresar los sentimientos, tomar las propias decisiones, cerrar los ojos y decidir que el día en tus manos puede ser polifónico, aunque quieran joderte con la monofonía.

Y mira tú por donde en mi paseo por la red (hace frío para salir a la calle) me encuentro al maestro Karajan hacer esto mismo dirigiendo el primer movimiento de la quinta de Beethoven.

Que se prepare el mundo Toñi, por que somos POLIFÓNICOS. Ta-ta-ta-taaaan: Victoria.



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