Manual de instrucciones de blogscriptum

viernes, 13 de enero de 2012

Pegada la cara al cristal: nostalgia del pasado.

Pegada su cara al cristal, parecía que lo hundiese con la frente. Eran más pesados sus recuerdos en la cabeza que el frío vidrio que comenzaba a esmerilarse por el vaho exhalado de su pasado. Los ojos se perdían en las líneas negras de las huellas de los coches, que zigzagueaban la nieve. Hacía solo dos horas, el suelo era blanco inmaculado y ahora, el barro sucio y la nieve deshecha eran como el achicoria que humeaba en la cocina. Lo mismo sucedía en su mente, pero no esperaba que nevase en su interior esa mañana, para llevarlo todo al alba.
El café recalentado olía a noches de insomnio. Había decidido no pelear más con su conciencia, si no le convencían sus argumentos, al menos la distraería con mentiras.
La insoportable levedad de Kundera, era para ella, del no ser. Amaba más su yo soñado que el habitado. Comenzó a tararear lo poco que recordaba de la canción de Silvio: un señor quisiera ser mujer, y una chica quiere ser señor, hasta Dios sueña que es un poder, y mañana y mañana….
No tenía miedo del mañana, su temor era más cercano, a la oscuridad de esta misma noche y las vueltas en la cama, a los ojos abiertos y la mirada perdida en un techo de escayola desconchado y una lámpara que simplemente aborrecía.
Nadie esta contento con lo que le tocó, siguió tarareando.
Pasó la mano por el cristal y limpió la humedad de su aliento, era un gesto reflejo, pues deseaba hacerlo en su alma. Volver a la infancia para asomarse de nuevo y apoyar la frente en la ventana y comenzar otro futuro que ahora ya se la hacía pretérito y lejano, muy lejano.

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