Manual de instrucciones de blogscriptum

miércoles, 18 de enero de 2012

Es el dinero , imbécil, el dinero.



El mismo día 11 de enero aparecen dos noticias vinculadas con el sexo.

La primera: La editora de la revista Penthouse (MC editores), entre otras revistas (incluida la famosa Burda de mi abuela: ¡caramba que editorial más poliédrica!), que se jacta de ser el líder del mercado de las publicaciones masculinas, se declara en quiebra y es necesario comenzar un concurso de acreedores.

La segunda: A raíz de una iniciativa popular, en la lucha contra el SIDA, en Los Ángeles  las autoridades obligan a usar preservativo en las grabaciones de las películas pornográficas.

Ciertamente las dos me hacen gracia. No soy un consumidor de este tipo de...productos, pero mi recuerdo se va a un episodio que me marcó enormemente.
En el colegio en el que estudiaba, como en todos supongo, había un mercado negro de revistas pornográficas. Un día, cuando tenía 8 años, estuve en el cuarto de baño inapropiado, en el momento inoportuno y participé (mi curiosidad ya era enorme) en un pase de Interviú. No recuerdo quién salía, pero por la época igual era la Varonesa Thyssen. Fíjate que cosas, como ha cambiado el cuento. El caso es que fui capturado en la redada de tetillas y areolas de couché y fui llevado al paredón junto con otros 4 chicos. Pasé una enorme vergüenza dando explicaciones de algo que probablemente no entendía. En 30 años las cosas han cambiado, ahora el Interviú te lo lees en la peluquería, cuando separas del revistero el Asterix que se va a leer tu hijo (palabra, doy Fe).
Guardo un recuerdo absolutamente nítido de aquellos días. El padre que me llevó al paredón, nos habló de los niños buenos y los malos, de la mente sucia y la limpia, del pecado y de la virtud.
En fin, creo que no consiguió nada porque años más tarde, cuando la testosterona me salía por las orejas, vi alguna peli porno, pero he de confesar, sin ser pedantillo, que dejé de verlas por aburrimiento. No es que adivines lo que va a suceder en la siguiente escena (cosa que odio de las películas, deseo que me sorprendan) es que el guión se limita a describirte lo que va a pasar, lo que está pasando y lo que ha pasado; cosa que ya has visto. Ejemplo:

-El: Te la voy a meter.
-Ella: Mmmm, métemela
-El: ¿ves como te la meto?
-Ella: Mmmm, siiii me la estas metiendo.
-El: Te la he metido ¿eh?
-Ella: Mmmm, si me la has metido bien.

Y claro, al tercer Mmmmm, pierdo interés.

Sin embargo, llega la crisis y se apodera de todo. No era la moral, padre, no era la moral; es el dinero. Vamos a dejar de ver esas cosas, no porque nos aburran, o porque se nos pudra la médula; sencillamente porque entran en suspensión de pagos las editoras que las comercializan. No hay dinero para comprarlas. Debe ser que ahora la gente se conforma con masturbarse viendo la TV en horario infantil.

Lo que si me preocupa, y ahora viene la segunda noticia, es que la industria del cine porno también se hunda. Ya me veo a los penes del mundo pornográfico, desesperados por el paro y la marginalidad, encapuchados bajo un preservativo, robando el dinero a actores obesos y peludos, empapados en alcohol, mientras ven la TV en horario infantil.





BLOGSCRIPTUM: ¿Y si la crisis ha sido provocada por el Club Bilderberg, reaccionario y moralino, para que dejemos de consumir porno?
SVIJEST: ...no puede ser...imbécil, son los dueños de la industria pornográfica.
BLOGSCRIPTUM: Mmmmmm
SVIJEST: ¿Qué quieres decir con Mmmmm?
BLOGSCRIPTUM: Que me gusta tu razonamiento.
SVIJEST: Te la voy a meter.
BLOGSCRIPTUM: ¡Svijest!
SVIJEST: Yo sólo te lo advierto...

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