Manual de instrucciones de blogscriptum

viernes, 23 de diciembre de 2011

Todo se ha perdido. Epilogo.

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cúan presto se va el placer,
cómo , después de acordado,
da dolor;
cómo a nuestro parecer,
cualquier tiempo pasado
fue mejor.

Hoy ha muerto George Whitman, el alma de la librería más famosa del mundo. Juan Manuel Bellver escribe un bonito obituario. Existencialista más allá del mismo Heidegger
Acabo de conocerle y es ya para mi el paradigma de la inmortalidad. 
Un blogero  (pdpz) escribía ayer: nada de lo que escribas perdurará más allá de diez años
¿Así que escribir no te ayuda a construir el edifico de tu propia inmortalidad? 
¿ Cuál puede ser entonces el motivo de que escribamos?.
"No quiero vivir en el corazón de mis paisanos; sólo aspiro a vivir en mi apartamento"
Woody Allen
Es una forma colosal, como siempre, de resumir un principio filosófico, en una frase cómica. Resulta que la construcción de este edificio que ha de perdurarnos, comienza por los cimientos de uno mismo en vida. 

Así pues, este es el verdadero motivo: mantenernos a cierta distancia irónica de la realidad, sustraerse de la desesperación, apoyarse en el texto para tomar aire en la aguadilla del desafecto de la cotidianeidad.
Si mañana se borrase todo y las páginas del libro quedasen en blanco ¿qué más da?, pues ya lo hemos escrito. Comamos y bebamos pues mañana moriremos (Isaías).  Si todo lo pensado y plasmado en texto se destruyese ¿qué importa?, pues ya me lo leíste. Sueña como si fueras a vivir para siempre. Vive como si fueras a morir hoy (James Dean). Y si mañana, todas mis horas de sueño, con los dedos sobre el teclado, se convirtieran en un recuerdo nada más ¿que te preocupa?. Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir eternamente (Mahatma Gandhi).

Y si mañana decidiera dejar de hacerlo ¡No importa!, porque como Whitman, comenzaré otra batalla y alcanzaré la gloria y seguiré construyendo mi inmortalidad.

A la entrada por las puertas de Roma, los generales victoriosos recibían el aviso de un esclavo que a su oído les decía: Memento mori (recuerda que has de morir). Vive y disfruta tu éxito porque es seguro que ha de finalizar. 

Pero no desaprovecharé oportunidad alguna: "Nunca dejes atrás un cuarto de baño, nunca desperdicies una erección y nunca confíes en un pedo" (de la película Ahora o nunca, de Carl Reiner: dos sexagenarios en sus días previos a la muerte, exprimen hasta el último minuto la vida, haciendo todo aquello que les apetece).

Y este es el motivo -y con ello termina la trilogía de Todo se ha perdido, querida Inclita- por el que escribo. Por que es el lado amable de mis dos hemisferios, el derecho, el que capta las imágenes, los sonidos y los olores que se me ofrecen en cada instante y los reúne y los traduce en texto. Y  a ti procuro tenerte en el lado izquierdo, lineal y metódico, donde tengo las conexiones pasadas y proyecto mi futuro, y que gracias a el sé que afortunadamente no soy como tu y no quiero serlo en el futuro (1).

FIN.

Referencias:
1.- Jill Bolte Taylor: My Stroke of Insight. Nueva York: Viking, 2008. La Dra. Taylor neurobióloga sufrió una infarto cerebral y por unas horas pudo distinguir como en un sueño, las diferentes actividades cognitivas, que sus dos hemisferios cerebrales hacían.






1 comentario:

  1. "Si todo lo pensado y plasmado en texto se destruyese ¿qué importa?, pues ya me lo leíste..."

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