Manual de instrucciones de blogscriptum

viernes, 16 de diciembre de 2011

Por la reposición de La Saga de los Porretas

El viaje desde casa al cole era divertido. El autobús escolar era un SEAT 132 color vino, de la primera serie. Aún recuerdo la matrícula (M-1630-X).Conducía mi madre. Eran 20-25 minutos de trayecto que se pasaban rápidos. La  banda sonora de aquellos viajes que escuchábamos en el SEAT por la mañana, antes de entrar en clase, se llamaba La saga de los Porretas.
Supongo que España, como ahora, no estaba para alegrías.  El paro, la desesperanza de la reconversión industrial, la droga, la salida lenta de un País de desequilibrios, la adinamia cultural y el ostracismo internacional.España acogotada, el País entero; imagino que mis padres, mis vecinos y la mayor parte de la gente de bien.
Sin embargo y sin miedo a la comparación, escuchar la radio en ese trayecto, poco tiene que ver con los mismos 15 minutos de trayecto, hoy en día, desde mi casa a mi trabajo todas las mañanas. Desde que enciendo el motor y la radio con el, hasta que llego a mi trabajo, me da tiempo de escuchar justo el resumen de prensa, el resumen de noticias económicas y deportivas y una breve editorial radiofónica de un prestigioso y popular periodista y conductor de un programa de radio matinal.
No hay una sola mañana que el resumen no sea una sucesión de noticias desesperantes, espeluznantes, decepcionantes, e inquietantes. Da igual que hablemos de asuntos nacionales, internacionales, económicos o incluso del tiempo que vaya  a hacer. Hoy por ejemplo, las olas eran de 10 metros en Galicia.
Los 10 minutos diarios de viaje al colegio en  mi infancia eran de entretenimiento, con diálogos que entonces a mí me parecían muy divertidos. El factotum de la saga de los Porretas era el abuelo, Segismundo Porretas, un viejete de 80 años, muchísimo más simpático que la pobre y triste abuela de “Cuéntame” de nuestra TVE, ligón, vitalista y  permanentemente enredado en follones. Había un personaje que se llamaba Candelaria y otros más que hacían de nietos; no los recuerdo a todos, claro.
Luego he leído sobre la serie que duró del 76 al 88. Probablemente por esa cantidad de años en las ondas, los personajes muertos reaparecían, y las contradicciones eran frecuentes. Pero eso no importaba.
Toda la saga de actores, los he conocido de nombre, algunos incluso personalmente, en casa de la hermana de mi abuelo - la Tatan- un personaje para hacer un blog sólo de ella. Matilde Conesa era Candelária en La família Porreta; Matilde Vilarino...Pepita; José Fernando Dicenta... Avelino. 
En casa de la Tatán se tomaba un té con pastas como nunca jamás lo he vuelto a tomar. Tenía su truco, me lo explicó varias veces, la tetera, el calentado de ésta con un  poco de agua que se descartaba antes de calentar la definitiva, la mezcla de té especial earl grey,  el tiempo de ebullición. Todo me lo explicó varias veces. Nunca me salió como a ella. Serían las tazas inglesas, sería su tetera, sería ella.
Matilde Vilarino venía con frecuencia a esas meriendas y a mi me emocionaba mucho, porque si yo cerraba los ojos, el té con pastas lo estaba tomando la abeja Maya o Vicky el Vikingo al lado mío. No estoy seguro pero creo que en una ocasión Banner o Flappy, no me acuerdo, me sirvieron a mí un vaso de leche.  Matilde era la voz que doblaba a todos esos personajes.
Intento ponerme nostálgico, no me importa. La radio de entonces y sus protagonistas transmitían a todo el mundo un espíritu diferente. Vivíamos situaciones parecidas, duras, delicadas, pero nos las hacían sentir de forma distinta.  Ya no me hace ilusión ni siquiera escuchar:
 pi, pi, pi: ¡Gol en la Condomina!
¡Que vuelvan los Porretas, Ya!


1 comentario:

  1. Hace seis meses que decidí no escuchar por la mañana ninguna emisora parlante cuando voy a trabajar....solo música. No quiero llegar deprimida.

    ResponderEliminar

Eres libre...¿Quieres decir algo?